Cualquiera tiene un compañero de trabajo que se pasa todo el día con su monólogo de odio contra su trabajo y repite, una y otra vez, sus deseos de conseguir un puesto laboral mejor. Del mismo modo, muchos consideran que ese empleo de sus sueños es utópico. En los dos casos se trata de verdades parciales. La clave está en tener una meta clara y disponerse a alcanzarla.

Alexandra Levit, una consultora especializada en liderazgo y relaciones empresariales, escribió el libro "How'd you score that gig?" ("¿Cómo hiciste para conseguir ese 'laburo'?"), en el que realizó un análisis detallado de cómo hacer para conseguir ese oficio tan anhelado.

"Entrevisté a más de 100 personas que consideraban estar en el trabajo de sus sueños. Hablé con periodistas, organizadores de eventos, diseñadores de moda, decoradores de interiores y hasta empresarios de internet. Todos tenían un punto en común indiscutido: la persistencia", explicó la autora.

Así, Levit estableció que una buena preparación puede ser la clave para poder vencer el miedo y acercarse así a la meta laboral. Para eso, detalló una serie de cinco puntos específicos que pueden cambiar el panorama de tantos y tantos insatisfechos.

Aprender sobre uno mismo

Hay que tomarse el tiempo necesario para restablecer una nueva y propia escala de valores. Se debe saber con claridad cómo le gustaría a uno trabajar y qué se estaría dispuesto a hacer, aunque el salario inicial no sea el esperado. Hay que hacer un análisis detallado de las empresas y las carreras que uno querría seguir y estudiarse todos los detalles ante una potencial entrevista laboral.

No aterrarse por la falta de experiencia

A la hora de promocionarse y venderse, hay que descifrar las propias habilidades y talentos y analizar cómo pueden encajar en ese próximo puesto laboral. Además, hay que especializarse en campos que son útiles para una gran variedad de oficios, como por ejemplo saber manejar las relaciones con clientes, internet o una capacidad de realización de proyectos propios.

Cuanto más joven se empiece la búsqueda, hay una mayor probabilidad de éxito

Cualquier progreso es un buen progreso

Incluso las personas con un mayor grado de autoconfianza pueden llegar a sentirse inseguros en su trabajo: ya establecidos en su zona de confort, les da pánico realizar una maniobra arriesgada y luego equivocarse. Sin embargo, si uno busca evolucionar y encontrar un oficio apasionante, no existe peor enemigo que la inercia. Realizar esfuerzos extra, arriesgarse a dar el paso hacia adelante y animarse a enfrentarse a lo desconocido puede significar el trampolín profesional que tanto se persigue.

Empezar temprano

Los veinteañeros y los treintañeros tienen una mayor flexibilidad a la hora de cambiar de carreras de una manera rotunda. Descubrir el trabajo soñado resulta mucho más fácil cuando uno no tiene responsabilidades sobre una familia ni está asfixiado económicamente. Tampoco cuando uno llegó a cierto nivel en su profesión actual, en el que ya no se puede volver atrás. Nunca es tarde para perseguir una pasión, pero también es cierto que es mucho más fácil encontrarla cuanto antes se inicie esa búsqueda.

Tener expectativas realistas

Aún cuando uno consiguió ese trabajo soñado, nunca encontrará esa sensación de plenitud laboral permanente. Eso no existe. "Cada empleo tiene sus pro y sus contras y, como sucede en cada aspecto de la vida, todo se consigue con esfuerzo. Incluso ante ese trabajo que tanto deseaste, siempre habrá un día en el que vas a apagar la alarma del despertador y sólo querrás seguir durmiendo", explicó Levit.