Adrián Escandar 162
Adrián Escandar 162

Ser nuevo en el barrio cuesta. A mediados de agosto de 2015, Lin Zhi, un chino indocumentado de 30 años ya había pintado el frente de su nuevo local sobre la calle Ensenada al 400 en Floresta. Tenía nuevos reflectores para iluminar el frente; había mercadería tras la cortina de metal. Solo le faltaba un cartel en su puerta. El 31 de ese mes, Lin terminó muerto justo frente a su local de un tiro en la cabeza, con un charco de sangre poco discreto a su alrededor.

Lo encontraron efectivos de la Comisaría Nº40, en un caso que había comenzado su instrucción bajo el fiscal Carlos Donoso Castex para llegar finalmente a la jueza María Fontbona de Pombo, titular del Juzgado Nº49. Nadie en la cuadra hablaba, nadie en el barrio hablaba, por otra parte. Se supo, eventualmente, que a Lin le habían exigido una gran cantidad de dinero para no matarlo a balazos a él y a su familia, algo que el comerciante no denunció. El 22 de agosto, cámaras en la zona captaron el retiro del dinero: otro chino lo fue a buscar.

Infobae relató el caso a días de que ocurrió; era el más violento de una serie de ataques a comercios chinos, una nueva ola de ataques mafiosos luego de años de relativa inactividad de las "tríadas", las células extorsivas que controlaban supermercados locales. Las modalidades eran distintas a los viejos clichés de chinos contra chinos: habían comenzado los amedrentamientos a tiros, con el uso de sicarios peruanos y argentinos. Es decir, la mano de obra había cambiado. El uso de un sicario argentino para matar a Lin Zhi en la calle Ensenada fue la primera sospecha.

Un CPU fue secuestrado y se hicieron pericias en el lugar a cargo de la Unidad Criminalística de la Policía Federal Argentina (PFA). Dos semanas después de su muerte, la familia de Lin, principalmente su madre, comenzó a retirar mercadería del local en la calle Ensenada sin saludar a los vecinos. Una voz policial aseguraba en ese entonces: "Esto pasó porque abría el supermercado cerca de otro que ya le colaboraba a la mafia". Sin embargo, los cálculos finales resultaron ser algo diferentes. Por qué murió Lin a pesar del pago es un misterio que se aclara casi un año después.

No fue una tríada, una célula mafiosa: la mafia esta vez fue la competencia barrial misma. Tras una larga investigación bajo la jueza Fontbona de Pombo, la división Defraudaciones y Estafas de la PFA determinó, según información de la causa, que el supermercadista había empezado a recibir amenazas de otros dos comerciantes de la zona. Chen Maoxing y Chen Mahua le exigieron $100 mil pesos para no liquidarlo. Mientras tanto, otro competidor comenzó a interesarse: Shin Ronghua, con un supermercado en la avenida Directorio al 3500, le exigió un monto similar. Pero Lin Zhi le fue franco: ya no tenía más plata para nuevas extorsiones. Así, Ronghua lo habría amenazado de muerte. Dos hombres en un vehículo color claro hoy son los principales sospechosos de ejecutar a Lin en la calle Ensenada.

De cara a esto, la PFA allanó el supermercado de Ronghua en la avenida Directorio: lo encontraron y lo detuvieron. Otros dos procedimientos en supermercados en la calle Ensenada, a tres cuadras del de Lin Zhi y en Mariano Acosta al 700 dieron resultados negativos. Maoxing y Mahua siguen prófugos y se sospecha una fuga del país: Interpol ya tiene la orden de encontrarlos.