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El transporte es uno de los grandes desafíos para las grandes urbes en términos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, especialmente dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera. Ante ello, durante los últimos años varias son las grandes urbes que han decidido comenzar a realizar un cambio de paradigma: de pensar las políticas de transporte en torno al auto, a hacerlo respecto a la movilidad de las personas como sujetos.


Así, este nuevo paradigma de la movilidad sustentable, favorece el traslado a través de la promoción de la peatonalización de las principales calles, el uso de la bicicleta a través de sendas exclusivas, y la prioridad del transporte público a partir de mejoras y facilitaciones de acceso. Sin embargo, el gran dilema era cómo incorporar a los autos en este paradigma, considerando el gran impacto que generan.


La respuesta se encontró en el carpooling. ¿De qué se trata? Es una tendencia internacional que ayuda a reducir el tráfico y caos vehicular, y cuidar el ambiente. A través de una plataforma digital, conductores y pasajeros pueden buscar viajes disponibles y autos con asientos libres, respectivamente. Es decir, una fórmula sencilla: viajar varias personas en un mismo vehículo para llegar a un destino común. Su objetivo es claro y preciso: optimizar el uso del auto al maximizar la cantidad de asientos utilizados.


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¿Cómo funciona? El contacto se produce a través de sitios gratuitos de Internet donde conductores y pasajeros publican los trayectos que necesitan recorrer, con fechas y horarios. Cuando hay una coincidencia, el sistema les permite ponerse en contacto, acordar la división de costos y empezar a viajar juntos.


Hay dos tipos de viajes. Por un lado, el del conductor, que es quien tiene lugares disponibles en su auto para que otras personas le pidan subirse al viaje. Por otro lado, el del pasajero, que es quien está en la búsqueda de realizar un viaje y busca a alguien con auto para sumarse al viaje.


De este modo, quien solía viajar a pie puede ahora realizar un viaje más cómodo y quien tiene un vehículo puede reducir los costos que le genera el medio de transporte compartiendo estos gastos con las distintas personas que viajen con él. Según especialistas, se puede llegar a ahorrar hasta un 75% de los costos de combustible, peaje y estacionamiento a través de esta iniciativa.


El carpooling cuenta además con múltiples beneficios desde las tres aristas de la sustentabilidad: económica, social y ambiental. Entre ellas se encuentran: el ahorro de tiempo, pues al popularizarse la tendencia se reduce el número de autos en la calle; la reducción de CO2; la prevención del estrés que genera tener que manejar en la hora pico; y la socialización al conocer a personas nuevas que pueden incluso terminar siendo amigos.


 Chirayut Rodwai. Shutterstock 162
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La iniciativa surgió en los Estados Unidos en 1970 ante la crisis del petróleo, como una alternativa y necesidad para achicar costos. Luego, al transcurrir los años, se popularizó como un hábito que, más allá del ahorro económico, promueve la reducción del tráfico y disminuye el impacto ambiental de los gases emitidos.


Hoy tiene más de 10 millones de adeptos en el continente europeo. En Argentina, se presenta como una solución a un tráfico en ascenso. En todo el país, el 70% de las personas que viajan al trabajo en auto, lo hacen solos. Sólo en la ciudad de Buenos Aires, 1.5 millones de autos ingresan por día, con un promedio de seis millones de asientos vacíos. Es decir, ingresa el equivalente a tres veces la cantidad de personas que llegan a la ciudad en transporte público.


La diferencia entre la aplicación de la iniciativa entre Europa y la Argentina, radica en un problema propio a las regiones latinoamericanas: la inseguridad. Mientras que los países europeos o en Estados Unidos, el carpooling se realiza entre individuos que no se conocen, en Argentina buscó darse un mínimo de garantía a su uso para lograr implementar la iniciativa localmente. ¿Cómo? Las propuestas de carpooling se realizan dentro de un mismo grupo social, como una universidad, un country o una empresa. Es decir, que si bien las personas pueden no conocerse, sí tienen la garantía de seguridad que trabajan en un mismo lugar y hay un apoyo y aporte de la institución a la que ambos pertenecen. Algunas de las iniciativas locales son Sincropool, Comparto Coche y Vayamos Juntos.