\Informe. Historieta Argentina del Siglo XXI\
\Informe. Historieta Argentina del Siglo XXI\" editado por la Editorial Municipal de Rosario " 162

El lenguaje nos moldea. El proceso de la creación del lenguaje no es ni anterior ni posterior a las transformaciones que sufren las sociedades. Las palabras que surgen como condensaciones de nuevas culturas y modas tienen un contexto que permite su aparición. De esta forma, cada sociedad tiene su propio contexto y sus propias transformaciones. Esto ocurre con lo que en Argentina llamamos historieta. No es un capricho del destino que en Estados Unidos el fenómeno de la literatura dibujada -como se denominó al género en la famosa revista argentina de 1968 LD- sea comics, en Japón manga, en Venezuela comiquitas, en Francia bande dessinée, en España tebeo o en Italia fumetti. La historieta, a diferencia de otros géneros artísticos, parece tener un elemento sobresaliente en cada lugar que se produce.


Para el semiólogo Oscar Masotta "en la historieta todo significa, o bien, todo es moral porque nos cuenta siempre una historia concreta, una significación terminada". Argentina tiene una larga tradición en este asunto ya que desde los folletines y diarios de principio del siglo XX las imágenes contribuían a narrar diálogos picarescos. Dibujantes como Hugo Pratt y Alberto Breccia son apenas algunos de los tantos referentes en la materia. Pero, ¿a dónde fue a parar la historieta en el siglo XXI? Si bien en los 80 y 90 surgió la movida contracultural de los llamados fanzines, ¿dónde se continuó esa tradición?


Las nuevas tecnologías mataron los sueños dorados de muchos idealistas del lápiz y el papel pero reavivó la esperanza de una nueva camada de artistas que no necesitaba más que una computadora para viralizar los contenidos en la web. Plataformas como Tumblr, Pinterest o el populoso Facebook sirven para dar a conocer trabajos que cualquier lector ajeno al género no dudaría en catalogar como "interesantes". ¿A dónde fueron los grandes dibujantes y a dónde se debaten las nuevas tendencias de la historieta donde los plumas juveniles desenfundan nuevas formas de pensar al género?


Informe. Historieta Argentina del Siglo XXI es un libro publicado por la Editorial Municipal de Rosario que reúne obras de veinte autores nacidos mayoritariamente en la década de 1980. En el prólogo el editor José Sainz aclara que los autores forman parte de "la primera generación de historietistas que empezaron a producir y a publicar con acceso a la tecnología digital y a internet". En la palabra producir está la clave para comprender el fenómeno: artistas inmersos en un contexto que no sólo les permite publicar (dar a conocerse en el proceso de la circulación del contenido) sino también pensar la historieta desde esta nueva perspectiva.


Las perspectivas de estos autores son tan variadas que enriquecen la lectura. Uno puede pasar de leer dibujos surrealistas con textos alegóricos a viñetas más esquemáticas con diálogos yuxtapuestos. La pregunta que queda resonando es sobre las coincidencias del corpus. ¿Qué une a todos estos autores además de formar parte de la misma generación? ¿Cuáles son las temáticas, los problemas, las escenas, los marcos, los conflictos que tienen en común? Hay que empezar aclarando que un elemento regular es la ciencia ficción. La gran mayoría de estos historietistas van más allá del registro explícito de lo real para elaborar componentes imaginarios que irrumpen en clave trágica-humorística la linealidad de los relatos. Fantasmas, monstruos, alucinaciones son recurrentes en las tramas de Informe.


En tonalidades rosas, Berliac expone una disfunción familiar: la hermandad femenina; María Victoria Rodríguez dibuja la fantasía siempre amenazante de la contaminación; Sofía Gómez retoma el personaje de Tintín y lo lleva a profundidades alucinógenas; Andrés Alberto es el encargado de cargarse el trabajo sucio del humor ácido; Manuel Depetris sobresale por sus dibujos grisáceos y su petición de calma; Lucía Brutta narra los suburbios de una ciudad agresiva; Marianoenelmundo pinta dos historias mínimas: un vendedor de callejero y una araña amarilla; Pedro Mancini (quizás el más preciso) narra la vida de una criatura de este siglo, perdida entre la soledad y el sinsentido, que se dedica a cavar un túnel para alejarse de esa presencia que lo acompaña y lo acecha; Effymia, artista performer fallecida en 2014 a los 25 años de edad, plantea mediante dibujos coloridos e infantiles el siempre urgente problema de la identidad.


\Informe. Historieta Argentina del Siglo XXI\
\Informe. Historieta Argentina del Siglo XXI\" editado por la Editorial Municipal de Rosario " 162

Pablo Boffelli construye un mundo de pequeños obreros y se pregunta por la forma en que nos moldean nuestras pertenencias; Pablo Guaymasi es el encargado de retratar la vida de las clases bajas, del baile, del escabio, del sexo, del bardo y lo hace con una sutileza arrolladora; Natalia Lombardo cuenta la historia de una vida corrompida desde la cuna al cajón; Camila Torre Notari relata la vida de una familia Ingalls moderna y sus mascotas; Pablo Vigo construye de a retazos la vida caótica y cruel de una ciudad de este siglo; Javier Velasco viaja a la infancia con los replanteos filosóficos que ello implica; Nacha Vollenweider habla de los problemas de la soledad de un personaje oscuro y familiar; María Luque narra, con el componente naif, la vida de una joven viajera; Lucas Mercado confecciona recuerdos con dibujos que parecen derretirse; Estefanía Clotti pinta los fantasmas internos de una chica de hoy; Nicolás Mealla, por su parte, cierra con un universo donde la crueldad divierte.


En el prólogo que Sainz confecciona hay tres conceptos que sobresalen. "Estado de situación" y "campo en mutación" dan cuenta de la liquidez de este corpus, de sus permanentes transformaciones, como si capturara una fotografía de un momento preciso de este siglo que, años más tarde, puede variar notablemente. Luego, habla de "una nueva sensibilidad" y quizás ahí está una de las claves para entender mejor este libro: una nueva cosmovisión de mundo que se erige entre narraciones naif con algo de infantilismo sobre una ciudad que todo lo desborda, siempre acechante y despiadada.


De aquí se desprende otro elemento constitutivo que es el de la soledad. Como un fantasma, el miedo a estar solos o a vivir en un mundo sin nadie que nos entienda es una de las cuestiones que atraviesan a la gran mayoría de estos autores. Por eso aparecen extrañas búsquedas de compañía y de evadirse de esa herida que la sociedad genera con su caos metropolitano. Informe es un libro para saber en qué estado está la historieta argentina mediante un itinerario variado y explosivo. Todo indica que las bifurcaciones del noveno arte son infinitas pudiendo derivar en las vertientes más inesperadas. Afortunadamente.