Fue un aplauso sonoro y sostenido de 72 segundos que sólo dejó espacio para captar alguna imagen simbólica; de todas las posibles, hubo una que sobresalió con nitidez: Mauricio Macri acababa de realizar el juramento que lo convertía formalmente en jefe de Estado y lo que impactaba –además del reconocimiento de los dirigentes políticos– es que en el mismo plano, apenas a dos metros de distancia, lo observaba Daniel Scioli, el hombre que estuvo a un paso de ser Presidente y hoy miraba desde un costado y con gallardía la fiesta ajena.
La ubicación VIP de Scioli no fue casualidad: inicialmente, el cartel que indicaba dónde debía sentarse estaba en el mismo sector, pero un par de filas más atrás; sin embargo, alguien llegó con la orden de que el papelito que decía Lic. Daniel Scioli debía ir en la primera línea y allí lo colocó, en la silla donde finalmente se acomodó el referente peronista, que sólo se movió de su asiento para saludar con enorme afecto a Michelle Bachelet y a Tabaré Vázquez, presidentes de Chile y de Uruguay, respectivamente.
"¿Cómo viví la ceremonia? Dame tiempo para pensar", le dijo Scioli a Infobae
Desde un lugar privilegiado, el ex candidato a Presidente por el Frente para la Victoria escuchó atentamente el discurso del nuevo mandatario. Y agradeció con una sonrisa la respetuosa dedicatoria que el ganador les hizo a todos los dirigentes que compitieron con él en las elecciones: "Estamos unidos por la vocación democrática y por el sueño de ver una Argentina desarrollada, sé que estamos más juntos que distantes", acercó posiciones el jefe de Estado.
Minutos después, cuando todos los funcionarios del nuevo gobierno enfilaban en combis hacia Casa Rosada, Scioli salió por una puerta lateral del Congreso y antes de subir a su camioneta escuchó la consulta de Infobae: "¿Cómo viví la ceremonia? (Silencio) Dame tiempo para pensar...", pidió tras meditar tres segundos la respuesta; en horas volverá a verse con Macri para dialogar sobre el futuro, junto a Sergio Massa y referentes de otros espacios políticos.
Al lado de Scioli se sentó María Eugenia Vidal, que llegó tarde al acto de asunción del nuevo líder argentino: en una ciudad con un tránsito colapsado por los cortes que había para cuidar la seguridad del evento, se la vio ingresar apurada instantes después de la jura de su jefe político.
Entre los ex Presidentes estuvieron Eduardo Duhalde, Adolfo Rodríguez Saá, Fernando de la Rúa y Ramón Puerta; los dos últimos se sentaron detrás de una primera fila que ocuparon los integrantes de la Corte Suprema: Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco y Juan Carlos Maqueda.
Entre los desobedientes, la gran sorpresa fue la presencia del matrimonio Alperovich
Un hecho llamativo de la jornada fue ver una jura presidencial con numerosas bancas vacías: Máximo Kirchner, Wado de Pedro, Andrés Larroque, Axel Kicillof, Juliana di Tullio, Héctor Larroque y Diego Bossio –entre otros- decidieron no presenciar la ceremonia, en un gesto de lealtad a Cristina Kirchner y de repudio a la judicialización del traspaso que fue impulsada por el macrismo.
La contracara fueron los "desobedientes" que prefirieron mostrarle su respeto al jefe de Estado. Es que además de Scioli, cuya presencia nunca estuvo en duda, fueron varios los que decidieron cumplir con la obligación institucional.
El gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, estuvo junto a los diputados y senadores que representan a su provincia: Javier David, Pablo Kosiner y Evita Isa; Rodolfo Urtubey y Cristina Fiore. Al recinto también bajaron la gobernadora de Tierra del Fuego, Rosana Bertone; y el riojano Luis Beder Herrera, que llegó al Congreso acompañado por su sucesor, Sergio Casas.
Hubo otros nombres fuertes como los del gobernador de Formosa, Gildo Insfrán; y el de Gerardo Zamora, que concurrió junto a sus diputados del Frente Cívico de Santiago. Sin embargo, la gran sorpresa fue la presencia del matrimonio Alperovich: el ex gobernador de Tucumán y reciente senador participó de la ceremonia junto a su mujer, Beatriz Rojkés de Alperovich, legisladora del Parlasur; el nuevo mandatario provincial, Juan Manzur, los acompañó.
Bajo perfil
El que se resguardó en un segundo plano fue Ernesto Sanz, hombre fuerte del frente Cambiemos –como referente de la UCR- que se perfilaba para tener un cargo importante en esta administración, pero luego de la victoria electoral sorprendió al anunciar que se bajaba de todo por razones familiares: en la jura se lo vio al fondo de todo, en una de las últimas bancas, limitándose a aplaudir con una sonrisa cada paso de la ceremonia. ¿Elisa Carrió? Siguió todo a metros de Macri y por momentos pareció conmovida; tal vez por eso se mostró mucho menos histriónica que de costumbre.
Bajo perfil también tuvieron los sindicalistas: Hugo Moyano, Julio Piumato y Gerónimo Venegas compartieron palco en el primer piso del recinto. Al salir del Congreso, el líder de la CGT Azopardo se encontró por casualidad con la camioneta en la que se trasladaba Scioli: a pie, se acercó a saludarlo por la ventanilla y luego le dijo a Infobae que se iba satisfecho del acto porque había escuchado "un buen discurso, que abre expectativas de generar acuerdos".
Ernesto Sanz se mantuvo en segundo plano y Elisa Carrió pareció conmovida
La que no puedo evitar los flashes fue Victoria Donda, que demoró en retirarse del Congreso por los constantes pedidos de foto que recibió al paso: empleados parlamentarios, familiares de dirigentes y hasta agentes de seguridad, todos quisieron llevarse de recuerdo una imagen con la diputada nacional. "Le pidieron más fotos que a Macri", fue el ocurrente balance de un hombre que vio con asombro la escena.
Para el final, una apostilla que pudo convertirse en un escándalo, pero finalmente quedó en anécdota: antes de que se iniciara la ceremonia, un empleado del Congreso le contó a este medio que la noche anterior alguien se había llevado (robado) el histórico sillón que suele ocupar el presidente de la Cámara de Diputados. El dato del faltante se confirmó cuando se inició la ceremonia y Macri juró sentado en una silla mucho más austera que de costumbre.
El cambio de mobiliario llamó la atención de algunos legisladores (otros se alarmaron cuando se percataron), pero finalmente llegó la explicación oficial que apagó lo que hubiese sido un dato incendiario: Eduardo Amadeo le explicó a Infobae que en realidad se decidió poner muebles más pequeños, porque finalmente iba a haber cuatro personas sentadas y hacía falta más espacio.
El diputado de Cambiemos señaló que "en general son tres los que se ubican en la jura, pero Macri quiso que Pinedo se quedara a su lado. Además había que hacer lugar para la silla de Gabriela (Michetti), fue algo que justo hablamos a las 9 de la mañana". De todos modos, el legislador apuntó que no tiene idea dónde fue a parar el sillón. Habrá que ver si aparece en la próxima sesión...
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