Claves y secretos de las películas más taquilleras de la historia

En su nuevo libro "50 películas que conquistaron el mundo", el reconocido periodista y crítico de cine Leonardo D'Espósito analiza clásicos inmortales y mega-éxitos olvidados. Infobae habló con él

Guardar
  162
162

—Lo primero que pasó fue que después del primer libro, que fue "Todo lo que necesitás saber sobre cine", que era entretenido pero más teórico, hablamos con la editoral (Paidós) sobre cómo seguir hablando de cine, y se me ocurrió revisar cuáles eran las películas más exitosas de la historia, aquellas que había visto todo el mundo, que forman parte del imaginario global, y encontré la lista de Box Office Mojo, actualizada por inflación, que dice cuáles fueron las películas más vistas en los Estados Unidos. El criterio fue el estadounidense porque es el único país que tiene estadísticas normalizadas, pero también porque cuando vos ves listas de las películas más vistas en otros países, vuelven a aparecer estas, y no sucede a la inversa: en una lista norteamericana no vas a ver películas brasileñas, japonesas o alemanas. Y cuando las ordenás cronológicamente, empezás a encontrar constantes, empezás a darte cuenta que estas películas fueron exitosas porque fue a verla el público que no va frecuentemente al cine, eso es lo que hace a un gran éxito. Se trataba de un desafío muy importante, porque iba más allá de mi gusto, al ser un criterio objetivo y numérico, me permitía tratar de entender películas que no me gustan.

—Bueno, a mí no me gusta "La novicia rebelde", que he descubierto es la gran grieta de la apreciación cinematográfica, pero traté de ser conciliador. O Love story, que es una película que a mí no me gusta absolutamente nada, y sin embargo tuvo algún peso para los espectadores en determinado momento.

—Siempre es la fantasía. Una de las cosas muy interesantes de ver es que la mayoría de las películas son fantásticas en algún punto. No El graduado, o Lo que el viento se llevó, pero casi todo el resto sí. Lo que abunda es la fantasía, ya sea positiva o negativa: El exorcista, Tiburón... Es muy sintomático que la primera década que recorre el libro domina el libro absolutamente, hay cuatro películas, una detrás de la otra: esta Blancanieves, Pinocho, Fantasía y Bambi. Y las iba a ver todo el mundo. La necesidad de que el cine te provea una experiencia que vos no tenés en la vida cotidiana con la fantasía queda magnificada, eso lo que hace que justamente esas películas sean las que tengan mayor cantidad de público.

—Es un poco difícil de entender eso. Hay un factor X, una especie de fórmula comercial, una fórmula química, para construir un éxito de público. Pero una cosa es construirlo y otra cosa es que efectivamente sea un éxito de público. Y por lo general eso que falta, ese factor x, es la sincronización entre el film y los deseos, fantasías y temores del público en la época del estreno. Cuando esas películas tienen ese factor que es universal, trascienden a su tiempo; cuando están muy atados a su tiempo, no. Pero es muy aleatorio eso: El manto sagrado, película de Henry Koster con el primer protagónico de Richard Burton, fue un éxito porque fue la primera película en Cinemascope, y porque en plena Guerra Fría era una historia bíblica, y los Estados Unidos se vuelve a agarrar a los valores tradicionales en la posguerra, en los primeros años 50. Esas condiciones desaparecieron. Las películas que incluyen una novedad tecnológica, por solamente esa misma la novedad tecnológica, no trascienden, son un éxito en su momento pero después no perduran.

—Es raro lo que pasó y hay dos cosas que hay que aclarar. La primera, importantísima, es que el cine fue apto para todo público en los Estados Unidos hasta los 60, no tuvieron la separación por edades, el PG13, eso no existía, entonces las películas siempre tuvieron ese componente familiar, para que pudiesen verlas todos, pero lo que sucedía era que se llegaba a la adultez o la madurez mucho antes. Con La guerra de las galaxias sucede algo clave, y es que se dan cuenta que se ha prolongado la adolescencia, que la televisión y otros tipos de entretenimientos han hecho que ciertas ideas y constantes de la fantasía se prolongase en el tiempo, y creó otro tipo de fantasía, una visualmente más realista. Y eso cambió las cosas, y es cierto que las películas se diseñan para un público más joven, pero es una cuestión también económica, que es la segunda cosa que hay que tener en cuenta. Son cada vez más caras las películas, entonces necesitás apelar a un público amplio, y para eso hay una cierta cantidad de imágenes o temas que tenés que evitar, cuestionas sexuales o políticas. A medida que crece la inflación de costos, también crece la necesidad de ir al común denominador del público, entonces obviamente se vuelve más adolescente, más infantil.

—Seguramente la tecnología sea el punto clave que lleve a las películas a las grandes pantallas. El cine que no sea un cine de gran espectáculo va a ir cada vez más a los circuitos de arte y ensayo, que son cada vez más reducidos, o lo que es el streaming, video on demand, todo lo que es la ventana digital. Eso va a suceder irremediablemente. Pero no hay que confundir nostalgia con algo que es más económico, que es la instalación de marca, y ahí es donde está el gran truco del asunto. Porque es tan caro hacer una película, que lo que necesitás es que el espectador sepa lo que va a consumir. Cuando vos haces una nueva película de La guerra de las galaxias, hay muchas cosas que no tenés que explicar, la marca está instalada, y el espectador espera un poco de lo viejo y un poco de lo nuevo. Lo mismo pasa con cualquier film de franquicia, como le dicen los norteamericanos hace ya bastante tiempo. Es cierto que esto parece un discurso exclusivamente económico, pero también tiene que ver con cierta necesidad del espectador contemporáneo de recuperar un tiempo perdido. Siente que el tiempo corre tan rápido, porquelos horarios de trabajo han cambiado, porque nuestra experiencia ha cambiado, que quiere volver a aferrarse a aquello que le dio felicidad en algún momento. Si lo pensás, el cine de superhéroes en realidad es un cine desfasado temporalmente: se hace hoy porque existe ahora la tecnología para hacerlo, pero son personajes que tienen 50 años, que ya están plenamente instalados en un imaginario global. Y la clave de Hollywood siempre es tratar de interpretar qué es lo que quiere el espectador en cada momento de la historia. Y lo ha logrado bien, ha encontrado la forma de hacerlo. y hoy lo que quiere es esa fantasía mas grande que la vida.