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Finalmente, el juicio por narcotráfico de mayor impacto de los últimos años tuvo su resolución en la Justicia. Los fiscales Federico Carniel y Carlos Amad, quienes llevaron adelante la acusación en el juicio oral y público por el tráfico de más de una tonelada de cocaína a Portugal en 2012, donde aparece como uno de los principales acusados el abogado Carlos Salvatore y como su mano derecha el empresario de Arroyo Seco Patricio Daniel Gorosito, lograron que se materializara la condena para todos los imputados en el caso.

Así fue que el Tribunal Oral Federal de Resistencia –integrado por los jueces Eduardo Ariel Belforte, Ramón Luis González y Aldo Alurralde– condenó a Carlos Salvatore a 21 años de prisión por asociación ilícita y contrabando doblemente agravado, y a Patricio Gorosito a 19 años de reclusión.

En tanto, Héctor Roberto y Juan Carlos Pérez Parga recibieron condenas de 17 años de cárcel, mientras que la pena para Félix Esquivel fue de 12 años.

Salvatore fue apuntado como organizador de la empresa criminal transnacional y el empresario Patricio Gorosito como su mano derecha en el ilícito de contrabando de estupefacientes. En cuanto a la participación del comerciante Juan Carlos Pérez Parga, del empresario de Arroyo Seco Héctor Roberto y del chaqueño Félix Esquivel, juzgados junto a Salvatore y a Gorosito, se les atribuyó "haber participado en el montaje de una estructura criminal integrada por los encartados, que utilizando como fachada una sociedad comercial exportadora de carbón vegetal, había construido una compleja logística con el objetivo de burlar los controles aduaneros y lograr el contrabando de exportación de material estupefaciente, con el objeto de ingresarlo al mercado europeo para su posterior venta y distribución".

La emblemática investigación por el contrabando de más de una tonelada de cocaína a Europa camuflada en contenedores de carbón vegetal desde una empresa con sede en Quitilipi, Chaco, en tres cargamentos, tuvo inicio entre marzo y abril de 2012.

El primero de los hechos descubiertos sucedió el 8 de marzo de 2012 con la exportación de aproximadamente 380 kilos de clorhidrato de cocaína, que finalmente fueron secuestrados en la localidad de Cabanas do Chao, en las cercanías de la ciudad de Lisboa, Portugal. Los paquetes se hallaban ocultos en bolsas de carbón que formaban parte del embarque perteneciente a la firma Carbón Vegetal del Litoral S.R.L. El cargamento provenía de Quitilipi, Chaco, y había sido inspeccionado en la aduana de Barranqueras, en la misma provincia. Su salida del país fue a través del Puerto de Buenos Aires.

El segundo hecho imputado ocurrió cinco días más tarde, durante la requisa de dos contenedores de la misma firma que se encontraban en las terminales 1, 2 y 3 del Puerto de Buenos Aires, a la espera de otro embarque a Portugal. En uno de los contenedores, 70 de las 1050 bolsas supuestamente de carbón contenían cocaína. En total, pesaban poco más de 519 kilos.

Finalmente, en el tercer hecho fueron secuestrados en Lisboa el 11 de abril de 2012 casi 152 kilos de cocaína en un contenedor de la misma empresa. El estupefaciente también estaba camuflado en el interior de bolsas plásticas de carbón vegetal.