162
162

Enviado Especial a Monterrey. El director general de la compañía habló con Infobae sobre el régimen aplicado en México para luchar contra la obesidad. En la Argentina hay un proyecto similar que busca generar un fondo especial para el deporte.

El sobrepeso es un problema muy serio en México. Ese país ostenta un récord que nadie le envidia: está primero en el ranking mundial de obesidad infantil y segundo en adultos, antecedido solamente por los Estados Unidos. Se calcula que sus ciudadanos consumen más de 163 litros de bebidas por año. Espantadas por estos registros, las autoridades comenzaron a implementar medidas para desincentivar la ingesta excesiva de calorías.

En 2013, el Congreso aprobó un impuesto a las bebidas azucaradas. El gravamen aplicado es de un peso mexicano por litro, lo que equivale a un aumento de 10% en el precio final del producto. Los precursores de la medida argumentan que hay evidencia científica que ha demostrado que el consumo regular de bebidas con azúcar aumenta la probabilidad de desarrollar exceso de peso, obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares.

A un año de la puesta en marcha del impuesto, se registró un descenso de hasta 12% en el consumo de las bebidas azucaradas y un aumento de la venta de otros productos libres de calorías, como el agua mineral.

Entre las compañías afectadas por el régimen fiscal se encuentra Femsa, una de las principales embotelladoras de Coca Cola. Esta empresa tiene una fuerte presencia en la Capital Federal y en la provincia de Buenos Aires. En sus plantas se realiza la mezcla final de más de 160 marcas comerciales, muchas de las cuales se vieron alcanzadas en México por el impuesto.

Preconcepto exagerado

John Anthony Santa María, director general de Coca-Femsa, puso en duda la efectividad del tributo en una charla con periodistas de la que participó Infobae. "La obesidad no deriva sólo de las bebidas azucaradas y cuando uno empieza a ver quién está gordito se encuentra con personas que consumen más de 3.000 calorías por día, y nosotros somos sólo el 5% del problema", aseguró.

John Anthony Santa María: "Nosotros somos sólo el 5% del problema"

De acuerdo a la visión de una de las empresas líderes del sector, este tipo de medidas son "regresivas" y terminan afectando en el bolsillo de los sectores más bajos que dejan de comprar otros productos para seguir consumiendo la misma cantidad de bebidas azucaradas.

"Este tipo de cosas exprime el bolsillo del consumidor, genera problemas en muchas tiendas chicas y no cambia en nada el comportamiento del consumidor. ¿Cuántas calorías se bajaron en promedio con este impuesto? Sólo 10, en dietas promedio de 3.000 calorías. La solución para combatir la obesidad tiene que ser integral y tiene que pasar por un cambio profundo de estilos de vida y nutrición; desde mi perspectiva el impuesto no sirve para nada", agregó.

Esta semana el oficialismo lanzó un proyecto en la Argentina que también grava a las bebidas, pero tiene otro enfoque. El diputado nacional Mauricio Gómez Bull pretende aplicar un impuesto de 45 centavos por envase para la puesta en marcha de un Ente Nacional de Desarrollo Deportivo, que financiará la creación de la Asignación Universal del Deporte.

De aprobarse, el impuesto alcanzará a todo tipo de bebidas, incluyendo gaseosas, cervezas y vinos, y hasta energizantes. De no haber cambios, pagaría lo mismo el consumidor que compra una lata de 354 centímetros cúbicos que uno que elige una botella de más de dos litros. Este fondo para el deporte se compondrá además con recursos provenientes de un recargo de 1,5% a los cigarrillos.

Impacto en las economías regionales

La Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL) alzó rápidamente la voz contra el proyecto del Frente para la Victoria. A través de su presidente, Daniel Funes de Rioja, aseguró que un "impuestazo" de estas características podría significar "el golpe de gracia para las economías regionales".

La COPAL estimó que un nuevo impuesto a las bebidas sería "el golpe de gracia para las economías regionales"

La Copal recordó que las bebidas tienen una carga fiscal cercana al 50% final del producto y se estima que en 2014 aportaron al fisco casi $3.000 millones sólo en concepto de impuestos internos. La nueva norma implicaría, según estimaron las empresas, un aporte adicional de $2.500 millones por año.

Las bebidas, en la mira
Un estudio realizado por la Universidad de Tufts en Boston concluyó que el consumo de gaseosas, bebidas de frutas, refrescos deportivos y aguas saborizadas ya genera 184 mil muertes al año por distintas enfermedades asociadas a la obesidad.

Los especialistas aseguran que una botellita de gaseosa aporta más azúcar que la recomendada para todo el día. Por ejemplo, una unidad de 600 mililitros contiene en promedio 65 gramos, 15 más que lo que aconseja por día la Organización Mundial de la Salud. Este fue uno de los argumentos que utilizó el ex intendente Michael Bloomberg en 2013 para prohibir los vasos gigantes de refrescos en Nueva York.

El informe de la Universidad de Tufts fue cuestionado por la Cámara de la Industria de Bebidas sin Alcohol, que indicó que identificar una patología a un producto es "falso e irresponsable".

Las bebidas sin calorías también están bajo la lupa. Hay nutricionistas que ponen en duda sus cualidades para las personas que quieren evitar los kilitos de más y alertan sobre otros factores de riesgo que atentan contra la salud. En promedio, la Argentina es uno de los países que más consume bebidas "light" o "zero".