"Actuó tan mal la Policía en el caso Nisman que parece una conspiración"

Lo aseguró en diálogo con Infobae el reconocido periodista Rolando Barbano, a casi 7 meses de la muerte del fiscal. Contó detalles de su nuevo libro Sangre Azul, que narra la historia de la Policía Federal

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Muchos son los libros que recrean casos policiales trascendentales, donde el accionar policíaco pasó la línea de lo legal, excediendo sus facultades. Sin embargo pocos hacen un recorrido histórico, como lo hace Sangre Azul (Planeta), que descubre los patrones de una conducta que se repite a lo largo de la historia y que va más allá de la Policía Federal, inmiscuyéndose en los Poderes Ejecutivo y Judicial. Todo esto, sin perder de vista la perspectiva de las víctimas, con las que el lector se identificará.

Rolando Barbano, su autor, editor de la sección de Policiales del diario Clarín, visitó los estudios de Infobae TV y en medio de una charla en la que profundizó sobre algunos de los temas con los que se mete en su libro, opinó sobre el accionar de los oficiales en el caso Nisman, y aseguró que "Sangre Azul no es un libro de historia, sino que es un libro periodístico sobre la historia de una institución".

-Sangre Azul comienza en 1631 y llega hasta la actualidad. Ya alrededor del 1800 se registran casos de la participación de la Policía en negocios oscuros, fugas de la prisión, delincuentes extranjeros, poca capacitación policial, entre otros. Y hoy estando en 2015, estas cosas se siguen viendo.

Lo interesante de recorrer la historia de la Policía Federal es que se mantienen constantes tanto los delitos que cometen sus hombres, como su forma de trabajar, muchas veces con mucha inoperancia. Yo arranco la historia en la época de la colonia, porque es cuando la propia Policía Federal dice que está la piedra basal de su institución, y ya desde entonces, uno se encuentra con un robo boquetero en un lugar que, supuestamente, tenía que ser el más custodiado de la ciudad; y con que en la investigación del robo se pierde parte del botín, misteriosamente; y después se encuentra con que uno de los acusados logra hacer otro boquete y escapar del lugar de detención. Esto lo puede encontrar uno hoy en 2015, lo puede encontrar en la década del 90, del 70, ha recorrido toda la historia de la Policía lamentablemente y es el lugar donde habitualmente no se pone el acento, sobre todo cuando discutimos tanto sobre inseguridad y qué hacer para frenar el delito: nunca se pone el acento en decir quiénes son los que están reprimiendo el delito o los que deberían prevenir la delincuencia, quiénes son, cómo trabajan y cómo se los controla.

-Habiéndola estudiado en detalle, qué se puede hacer para mejorar el trabajo de la Policía?

Tenemos una policía militarizada como es la Federal. Deberíamos tener un fuerza civil que se rija por los mismos parámetros que se rigen en la administración pública, que trate de igual a igual al ciudadano, que haya un respeto. Además es necesario pedir una Policía que sea transparente, y que sea auditada de manera civil, porque hoy la Federal tiene un cuerpo de asuntos internos donde policías investigan a los propios policías, donde la mayoría de los sumarios terminan eventualmente en la nada.

-También mencionás la responsabilidad del Poder Judicial en dar protección a la Policía y los poderosos de turno.

Es imposible pensar en una Policía que tenga prácticas de corrupción y no tenga vínculos con la prostitución o con el narcotráfico. Si uno no se da cuenta de que además de policías corruptos hay jueces que, como mínimo, eligen mirar para otro lado, pero que la mayoría de las veces prefieren evitar pisar los pies que están calzados con botas.

-Cuál dirías que es la constante más preocupante de la Policía Federal a través de la historia?

La Policía Federal tiene una constante que se mantiene a través del tiempo y es la impunidad. En general, los protagonistas de los grandes hechos criminales que vestían uniforme terminaron impunes y esto se va viendo todo a lo largo de Sangre Azul y deja obviamente un sabor amargo, y también hace que uno vaya recorriendo la historia de la Policía y se encuentre con que los mismos personajes se van reciclando a través de la historia porque evidentemente le fueron útiles a las personas que ocuparon el poder político en diferentes momentos, incluso de diferentes partidos. Todos los fueron utilizando porque necesitaban de estos hombres entrenados en hacer lo que el poder político no quería hacer.

-El libro se centra en la Policía Federal, pero analiza también el trabajo de la Policía Metropolitana en el combate del delito. ¿Pueden la Metropolitana forzar un cambio en la Federal?

La Policía Federal, para tener un cambio verdadero, primero debería someterse al mandato constitucional de 1994, que es pasar a ser una fuerza metropolitana, una fuerza de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que dependa de quién sea el jefe de Gobierno. La Metropolitana fue como un intento de suplantar el mando político sobre la Policía que actuaba en la Ciudad pero se ha alimentado demasiado de policías salidos de la Federal.

-Por último, te quiero preguntar por uno de los casos policiales más impactantes de los últimos años, la muerte del fiscal Alberto Nisman. Estamos cerca de que se cumpla otro mes de su fallecimiento y todavía no sabemos qué fue lo que pasó. ¿Cuál es tu reflexión sobre este hecho?

La realidad es que hay episodios donde la negligencia y los intereses de la Policía son tan grandes, que es difícil pensar que todo ocurrió porque los agentes que actuaron ese día son tontos. Eso es un poco lo que nos intentan hacer creer y de alguna manera termina convalidando la Justicia. En el caso de la muerte del fiscal Nisman, la Policía, por lo menos cometió una negligencia gigante a través de sus custodios: los policías como mínimo, no estaban haciendo su trabajo en el momento en que debían estar custodiando a Nisman, pero no solo eso, sino que en todo ese día que pasó, y las horas posteriores en las que el fiscal pierde la vida, la Policía hizo todo mal. Actuó tan mal que si uno mira con benevolencia, todo el accionar de la Policía fue de una torpeza increíble, pero si lo empieza a mirar con detalle, se queda con la sensación de que hubo una conspiración, donde los policías que se movían alrededor de la Torre Le Parc sabían lo que había ocurrido o por lo menos sabían que tenían que liberar el territorio por algunas horas, y tomaron todas las decisiones orientadas a dejar que las cosas transcurrieran sin mirar lo que estaba pasando. Nunca pensaron que quizás había tenido una emergencia médica. Todos tienen una actitud que suena a conspiración, ni hablar si uno se pone a repasar las declaraciones de los custodios y se encuentra con que los horarios que van dando los diferentes agentes no coinciden entre sí. Mínimamente hubo negligencia y habría que investigar hasta qué punto fue una acción criminal.