DyN 162
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 AP 162
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Una vez más, el fútbol argentino mostró al mundo un papelón. Algo inimaginable hasta para las Copas Libertadores de los años 60 y 70, donde se intentaba sacar ventaja desde cualquier punto de vista y en tiempos en los cuales la localía se hacía sentir más de la cuenta, por agresiones injustificadas que jamás salían a la luz.

Cuando el mundo se preparaba para ver otros 45 minutos vibrantes entre Boca y River (por la revancha de los Octavos de Final del certamen continental), en una trilogía histórica que quedó completamente empañada por la violencia, todo tuvo que detenerse. Un inadaptado, de tantos que concurren a las canchas en cada fin de semana, se acercó hasta la manga visitante y arrojó una especie de gas pimienta que no solamente provocó ceguera temporal y ardor en los ojos de los jugadores visitantes, sino también quemaduras de primer grado.

Leonardo Ponzio y Matías Kranevitter (que además quedó con una congoja total por la agresión) fueron los más afectados, aunque también tuvieron su parte Leonel Vangioni, "Pity" Martínez, Ramiro Funes Mori y Jonatan Maidana. De manera increíble, la terna arbitral decidió aguardar por la evolución física de los protagonistas "millonarios", algo a lo que nos tiene acostumbrado los torneos organizados por la CONMEBOL. Pero el bochorno entre San Pablo y Tigre fue superado.


Con marcas en las camisetas, quemaduras en el cuerpo y una irritación evidente en la vista, estuvo claro desde el vamos que las acciones no podían continuar. Hubo que esperar alrededor de una hora y cuarto para que entre los funcionarios del organismo madre del fútbol sudamericano y la cúpula conducida por Darío Herrera determinaran que la pelota tenía que pararse. Todavía no se decidió de qué manera continuará esta historia: ¿le darán por ganado el partido a River? ¿Van a reanudar el juego a puertas cerradas? ¿Se modificará el escenario para que ruede el balón?

Lo que está más que claro, es que la determinación de suspender fue tan acertada como demorada y seguramente la institución "xeneize" tenga que recibir una sanción ejemplificadora para que estas cuestiones no vuelvan a suceder. La CONMEBOL deberá tomar cartas en el asunto, barajar y dar de vuelta, ya que los escándalos en cualquier orden son moneda corriente.

Un párrafo aparte amerita la cuestionable actitud de algunos jugadores y el cuerpo técnico de Boca, que lejos de exhibir un gesto de solidaridad, discutieron con sus colegas y hasta trataron de convencerlos para que permanecieran en el campo y prestaran disposición para que siguieran jugando. ¡Locura Indignante!

De hecho, Arruabarrena ya había increpado al presidente de River, Rodolfo D'Onofrio, cuando se atrevió a comparecer al césped para ver de cerca lo que acontecía. Más tarde, le tiró un insulto a Gallardo. Pasada la medianoche, recién apareció en escena Daniel Angelici, alguien al que se les exigirán muchas explicaciones sobre una noche tristísima en la historia del fútbol nacional.

Para cerrar el horrendo espectáculo, la demagógica actitud del plantel local, que permaneció en el terreno de juego hasta el retiro de sus pares riverplatenses, quienes recorrieron una larga pasarela cubiertos por los escudos policiales. ¿Qué quisieron demostrar con ésto? ¿Que no fueron los que 'abandonaron' en esta paupérrima fecha para olvidar? El saludo de cara a "La 12" fue la gota que rebalsó el vaso.

Indefectiblemente, esta mancha sí que no se borrará nunca más.


UN RATO ANTES, HUBO ALGO DE FÚTBOL
Previo al bochorno, se disputaron 45 minutos en los que pasó poco. Boca no pudo encontrarle la vuelta a un River bien parado, que se aferró a la ventaja obtenida en la Ida, cerró los espacios, aguantó bien parado y soltó a sus rapiditos (Driussi, "Pity" Martínez y Mora) cuando pudo, pese a no generar peligro real. La única ocasión más o menos nítida del local estuvo en los pies de Daniel Osvaldo, quien la luchó y tiró una pared con Pavón, antes de darle con zurda: Barovero, lo tapó.

Nuevamente hubo pierna fuerte y fuerza usada al límite. A las claras quedó que Osvaldo fue amonestado a los 40 segundos de partido por entrarle de atrás a Sánchez. El árbitro, muy criticado de antemano por su inexperiencia, llevó bien las riendas del encuentro y acertó casi en todo (pudo haberle enseñado la amarilla a Ponzio y Colazo, por sendas infracciones).

Para el complemento, Rodolfo Arruabarrena había planificado meter en la cancha al uruguayo Nicolás Lodeiro, para intentar encontrar el juego que no había reinado en la mitad de la cancha de su equipo. Claro está, el "charrúa" no pudo tener minutos, por los lamentables hechos que se suscitaron. ¿Terminará esta historia? Aún no se sabe. Las autoridades de la CONMEBOL serán las encargadas de definir qué sucederá con el desenlace de esta llave totalmente desmadrada.



FORMACIONES

Boca: Agustín Orion; Gino Peruzzi, Daniel Díaz, Guillermo Burdisso, Nicolás Colazo; Pablo Pérez, Fernando Gago, Marcelo Meli; Cristian Pavón, Daniel Osvaldo y Federico Carrizo. DT: Rodolfo Arruabarrena


River: Marcelo Barovero; Emanuel Mammana, Jonatan Maidana, Ramiro Funes Mori, Leonel Vangioni; Carlos Sánchez, Leonardo Ponzio, Matías Kranevitter, Sebastián Driussi; Gonzalo Martínez; Rodrigo Mora. DT: Marcelo Gallardo



Estadio: 'Alberto J. Armando' (Bombonera)


Árbitro: Darío Herrera (Argentina)