La Presidente, a su médico: "Hay algunos que después de haberme salvado no te darían un premio"

Cristina Kirchner participó en el Senado del homenaje a Cristian Fuster, el especialista que la operó de un hematoma craneal en 2013. Admitió que "desconfiaba" de él antes de la intervención y dio detalles inéditos del proceso

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Cristina Kirchner sorprendió este miércoles al confirmar que este jueves asistiría al Congreso para el homenaje que se realizaría a Cristian Fuster, un prestigioso neurocirujano que en 2013 la operó de un hematoma en la cabeza. "Estoy acá para reconocerle y agradecerle", explicó la mandataria, sentada junto al médico, quien antes le había dicho que era "un honor" su compañía en ese evento.

La Presidente se deshizo en elogios hacia Fuster, tanto por su tarea profesional como por sus características personales. "El tema del bajo perfil, del no careteo, es total y absoluto", afirmó en referencia a su personalidad. Y lo contrastó con otros especialistas que disfrutan de contar en medios de comunicación sus procedimientos.

"Cuando decidí operarme hubo gente que dijo cómo iban a dejar operar a la Presidente por un joven de 40 años", relató. Dijo entonces que prefería a alguien de esa edad porque estimó que tendría mejor pulso. "Yo apuesto todo a la juventud", bromeó. Y mirándolo a los ojos con una sonrisa, agregó: "Así como hoy te están dando un premio, hay algunos que después de haberme salvado no te darían un premio. Pero, bueno, digamos que son una minoría muy pequeña y que la gran mayoría siempre conmemora, festeja y premia la vida".

En su origen, la relación entre la jefa de Estado y Fuster no tuvo la mejor sintonía. Así lo relató ella misma este jueves en el Senado, cuando reconoció que tuvo una "profunda desconfianza" del médico cuando le recomendó operarse con cierta premura, una vez hallado el cuadro que padecía. "¿No me querrá hacer algo? Uno, que tiene algunos adversarios por ahí, se pregunta: qué me querrá hacer", indicó al rememorar la reacción que tuvo por entonces.

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Cristina Kirchner convivió con esa sensación apenas unos días. El domingo que siguió a ese viernes conversaba con su nuera en la Quinta de Olivos sobre el tema cuando notó que su brazo izquierdo se le caía. "Sentí un cosquilleo y grité", recordó. En cuestión de segundos se reunió el equipo médico para analizarla y los expertos convinieron que lo recomendable era operar.

Tras practicarle la cirugía, Fuster se encargó personalmente de visitarla a diario para ver su evolución. Según contó, en las charlas que mantenían, el doctor la tranquilizaba asegurándole que la suya había sido una operación "de las más fáciles en materia de neurocirugía" y comentaba otras de mayor complejidad. "Ahí le tomé confianza a Cristian", dijo.

"A mí me dejó maravillada. Hay profesionales como Cristian Fuster, que son muy capaces y son anónimos. Este es un homenaje a tantísimos hombres y mujeres que dedican la vida a los demás con humildad", aseveró. Y cerró con un sarcasmo: "Ha demostrado que la presidenta, contra lo que algunos decían, tiene neuronas".

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La entrevista que concedió Fuster a InfobaeTV tras operar a Cristina Kirchner.