"No podía hacerme el distraído ante una coyuntura política y cultural muy compleja", anticipa el escritor Eduardo Anguita en las primeras páginas de su último trabajo. Confeso simpatizante del kirchnerismo, el director editorial del diario Miradas al Sur no escatima en analizar críticamente y cuestionar aspectos clave de la última etapa del kirchnerismo, como la gestión de la política económica y el desprecio del oficialismo hacia ciertas demandas de los sectores medios.
En rechazo al esquema binario "de lo malo y lo bueno, lo ganado y lo perdido", el coautor de La Voluntad y ex militante del PRT-ERP en la década de 1970 focaliza los cambios producidos en el segundo mandato de Cristina Kirchner y analiza el recambio presidencial hacia 2015 y los desafíos plantea ello que llama "la patria". Para tal fin, convocó a pensar la actualidad a voces de la mayor diversidad como Juan Carr, Felipe Pigna, el empresario Gustavo Grobocopatel, los ex jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina y Alberto Fernández, e intelectuales de la talla de Horacio Gonzalez, y Maristella Svampa, entre otros.
¿Cuál es la idea del libro?
Tenía necesidad de pensar el último tramo de este ciclo de 12 años y medio. Las condiciones del mundo, de Latinoamérica, y de la Argentina eran distintas en 2003 a las actuales desde el punto de vista económico y social. Había una crisis pero también una oportunidad en la que Néstor Kirchner dio muestras de tener cintura política. Desde el 2011 hasta ahora, Cristina lanzó tres medidas que dejan más interrogantes que certezas: la imposibilidad de que las grandes empresas extranjeras giren utilidades al exterior, la falta de licencias automáticas de importación, y las restricciones cambiarias. Estas medidas invitan a pensar que hay problemas estructurales y desafíos profundos. Mi contribución es tratar de pensar una agenda y convocar a una decena de personas de un arco, pensamiento, y actividad muy diferentes, que son las que me permiten escribir este libro.
¿Por qué esos problemas estructurales no se pudieron resolver?
En los últimos años hubo síntomas como el crecimiento de la inflación y la caída de las reservas. En la Argentina dos tercios de las primeras 500 empresas son extranjeras, y las nacionales no solo están diversificadas sino que han logrado un coeficiente de inversión muy importante fuera de la Argentina. Me pregunto si la fuga de dólares tiene que ver con que faltan controles normativos y castigos que estimulen a dejar el dinero en el circuito legal. Entre 1991 y la actualidad la fuga se multiplicó por tres, son cifras que el Indec calcula entre u$s200 mil millones, mientras que el Cefidar habla de u$s350 mil millones. No es que se ha castigado a la empresa extranjera como Cargill, Monsanto y Chevron; al contrario, las normas de inversión extranjera que rigen desde los 90' fueron apenas retocadas.
El discurso anti-corporaciones que sostiene Gobierno, ¿no es desmentido por esta estructura económica tan concentrada y transnacionalizada?
La palabra corporación queda muy vieja con la actual situación del capitalismo financiero internacional. Hablar de la corporación mediática o financiera es una ingenuidad. Por ejemplo, los dueños de los grandes medios y grupos editoriales aparecen junto a los sectores financieros en el proceso de convergencia tecnológica. Por algo será que cuando se junta el G-20 no se pueden poner de acuerdo a cómo se controlan las transacciones internacionales o se grava la renta financiera. El debate de "corporación sí" o "corporación no" es estéril si se queda en eso.
¿Por qué continuaron creciendo estos grupos económicos altamente concentrados en sectores clave de la economía durante el kirchnerismo? El Gobierno podría haber tenido una estrategia antimonopólica como la desplegada con el Grupo Clarín.
El mismo Gobierno sugirió a muchos de estos grupos económicos a participar de este proceso. La Presidenta tuvo en junio de 2012 dos reuniones con directivos de Monsanto en la que los invitó a instalar dos plantas en Córdoba, y es un secreto a voces que el anteproyecto de la ley de semillas está muy vinculado a estos sectores concentrados. Por otro lado, que haya un acuerdo de confidencialidad entre YPF y Chevron también deja sabor a poco. Lo mismo ocurre con los exportadores de granos y la banca. Pero en una democracia joven más que buscar culpables hay que promover estos debates.
¿Hay algún riesgo en los acuerdos con Chevron, la ley de Telecomunicaciones y de hidrocarburos? Algunos creen que se trata de una entrega de recursos naturales y de conceder ganancias extraordinarias en sectores clave a cambio de dólares.
Si, hay riesgo. Desde el problema en el último año con la Corte Suprema de EEUU, la búsqueda de una vuelta a los mercados no estuvo atada a proyectos estratégicos sustentables, sino a la necesidad de dólares frescos para compensar la pérdida de divisas en el Banco Central. Se esta hablando más de necesidades del capital financiero que de proyectos a largo plazo para la industria y las economías regionales. No es fácil comparar lo que pasa en los agronegocios, la minería y las telecomunicaciones, pero está claro el altísimo porcentaje de empresas subsidiarias que se radican en la Argentina para extraer riqueza y transferir recursos al exterior. Las dificultades en el frente externo están poniendo en duda nuestras necesidades soberanas.
¿La consolidación de esta estructura económica impidió el avance en la redistribución del ingreso y la creación de empleo genuino en los últimos años?
Hay un avance en las cifras de pobreza si se las compara con fines de los noventa y el 2001. Pero si se lo hace con respecto a mediados de los noventa, antes de la crisis del tequila o durante el gobierno de Raúl Alfonsín, los niveles de ingreso no tuvieron un gran avance. Se pueden mejorar muchísimo los estándares si hay compromiso de las representaciones sindicales, empresarias y políticas en plantear reformas fiscales, impositivas o financieras.
¿Hubo un desdén del kirchnerismo hacia la calidad de la intervención del Estado y la transparencia?
No es para justificar al kirchnerismo, pero históricamente hubo una fragilidad en las instituciones de la Argentina. No tener organismos de control crea un manto de sospechas. El kirchnerismo pensó en la centralidad del poder antes que en los mecanismos republicanos. La justicia ha especulado también en torno a las causas: algunos jueces se "sientan" sobre ellas porque los puso el kirchnerismo, y otros las alientan para castigar al Gobierno como en el caso del vicepresidente Amado Boudou. La connivencia entre el sector privado y el público no es una cosa pequeña en la democracia. Que puedas volver a tu casa y que sepan que la plata que llevas te la ganaste trabajando es un derecho que lo tiene desde el cartonero hasta los hijos de los funcionarios y empresarios.
En el libro, se refiere a la idea de la "grieta" y de la sociedad partida entre los que adhieren y se oponen al Gobierno. ¿Hay algo de novedoso en esta división social o, como dice en La patria pensada, se trata de un rasgo que se mantiene a lo largo de nuestra historia?
A lo largo de nuestra joven historia de dos años, los conflictos en muchos casos parcializaron a la Argentina como en la época del peronismo y el antiperonismo. Puede parecer ingenuo, pero no es que hay un sector que encuentra soluciones mientras que hay otro que retrasa históricamente. En una República se necesitan mayorías y acuerdos, como en una reforma federal fiscal en la que se requieren dos tercios de los votos del Parlamento. Hay que evitar que todo sea blanco y negro o propio y ajeno.
¿Qué balance hace de la Ley de Medios? ¿Hubo un intento real en estos años de democratizar las voces o, más bien, se quiso multiplicar las voces del oficialismo?
Creo que hay luces y sombras. El proceso institucional de la ley desde que se sancionó hasta el dictamen de la Corte Suprema fue muy interesante y virtuoso. Se avanzó en materia de radios y me parece que el Afsca es un organismo democrático. Ahora bien, la democratización de las voces tiene que ver con las licencias de canales para los actores no comerciales, como un canal universitario o comunitario. Pero recordemos que Cristina se lanzó a la reelección en 2011 en un acto donde estaba (el ex titular del Afsca Gabriel) Mariotto llamando a los concursos para licencias de televisión, algo que nunca se hizo.
Habiendo sido un protagonista de la militancia de los años 70, ¿cómo ve la apropiación del Gobierno de parte de esos ideales de la época? Sobre todo teniendo en cuenta ahora la película completa y el escándalo que generó el ascenso del general Milani a jefe del Ejército.
La derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y tener una Corte Suprema de Justicia con valores democráticos han sido uno de los grandes oxígenos de la Argentina, junto al reconocimiento que el Gobierno le dio a los organismos de DDHH. Sobre lo de Milani, hay necesidad de saber por qué en la causa el Juez Bejas en el Juzgado Federal N°1 de Tucuman sobre la desaparición del soldado Ledo aún no se lo citó ni siquiera como testigo. He escrito y me he preguntado por qué esa acta de deserción, que fue inexistente ya que Ledo fue secuestrado y desaparecido, no apareció ninguna de las veces en las que Milani fue ascendido en el Senado. Es algo que no me deja tranquilo. Son cosas que el kirchnerismo tendrá que responder.
¿Cómo vio los cambios de la Iglesia con la designación de Bergoglio como Papa y el nuevo pedido hacia los creyentes a que aporten datos sobre la apropiación de niños? ¿Es algo genuino o cree que podría hacer más en la materia?
Los mensajes en la TV Pública me emocionan porque creo que van a contribuir sin duda a recuperar la identidad de cada persona. Por otra parte, están bárbaros los discursos de Bergoglio en el Vaticano sobre el capital financiero internacional y que los pobres del mundo, pero esto no le quita responsabilidad a la jerarquía eclesiástica. La Iglesia Católica y el Episcopado tiene la obligación de acercar información, promoviendo a la sociedad, pero también abriendo archivos. Y hay todavía muchos protagonistas vivos que participaron de esos años.
"La patria pensada. El último tramo del gobierno de Cristina", de Eduardo Anguita (Editorial Aguilar).
Más Noticias
El Gobierno explica por qué cesó a la embajadora de España en Israel: “No tenía sentido continuar”
El jefe de la diplomacia española afea que el Gobierno de Benjamin Netanyahu no ha mostrado un gesto recíproco de “buena voluntad”. Critica las decisiones impuestas contra la ministras Yolanda Díaz y Sira Rego
Tirreno Adriático EN VIVO HOY, etapa 4: siga aquí el minuto a minuto de Nairo Quintana y los ciclistas colombianos
La etapa partió de Tagliacozzo y llegará a Martinsicuro, contando con 213 kilómetros y un esprint con un ascenso clave en la montaña que será de alta exigencia para los pedalistas

Julio César Uribe hizo autocrítica y reveló si Sporting Cristal se reforzará para fase de grupos de Copa Libertadores: “Podemos jugar mejor”
El director general de fútbol expresó su inconformidad con el rendimiento del equipo dirigido por Paulo Autuori, pese al triunfo frente a Carabobo y la clasificación a la siguiente instancia del torneo internacional

Las expensas subieron 38,36% interanual: cuál es el valor promedio que pagan los consorcios argentinos
El análisis de los costos en consorcios revela fuertes diferencias entre rubros y una composición dominada por gastos estructurales

Universitario en la Copa Libertadores 2026: los posibles rivales de los ‘cremas’ en la fase de grupos del torneo
El equipo dirigido por Javier Rabanal evitará a los rivales más exigentes del bombo 2 y podría compartir grupo con Sporting Cristal
