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En el planeta tierra, no sólo los océanos contienen agua. También por debajo del suelo que pisamos hay grandes cantidades, las cuales cumplen un rol fundamental para la buena salud de la naturaleza, asegura un artículo de Javier Salas escrito para Materia.

Según un estudio publicado por la revista científica Science, el 32% de las tierras del planeta están alimentadas por acuíferos subterráneos poco profundos. Existen muchos entornos naturales que se nutren directamente de esas aguas, como son los ríos, humedales, lagos, valles y oasis.

El español Gonzalo Míguez-Macho, profesor de la Universidad de Santiago de Compostela, y Ying Fan, de la Universidad Rutgers de Nueva Jersey, elaboraron un mapamundi con todos los datos recogidos tras "llamar país por país" durante varios años para tratar de recabar toda la información oficial sobre pozos, acuíferos y aguas subterráneas.

"En Italia había que llamar región por región, porque está descentralizado. En EEUU tienen muchísima información, en Sudamérica muy poca, en África no tienen nada y en China no te lo quieren dar", enumera Míguez-Macho como ejemplos. Allí donde no llegaban los datos oficiales, buscaban la aportación de la literatura científica.

De ese gigantesco trabajo, resultó un modelo que lograba reproducir el nivel freático (la profundidad de esas aguas subterráneas) de todos los continentes. Sus conclusiones eran coherentes con los humedales (incluidos los más importantes del mundo, los del Convenio Ramsar) y pozos que ya se conocen.

"Estos resultados sugieren que las aguas subterráneas tienen una extendida y estructurada influencia a escala global en la hidrología y ecosistemas terrestres", concluyen los autores de este trabajo.

"Si se deprime la capa freática, si se saca de forma desmesurada el agua del subsuelo, se ven muy afectados los ecosistemas", explica Míguez-Macho. "Es entonces cuando el humedal o incluso el río se seca, porque el acuífero ya no los nutre como debiera, como sucede en las Tablas de Daimiel o el Guadiana. No viven solo de la lluvia, el agua del subsuelo es fundamental", asegura este investigador.

"Por eso es importante localizar dónde estás esos acuíferos poco profundos, porque son fundamentales para ajustar los modelos climáticos. Porque los humedales son la fuente principal de metano en la atmósfera, uno de los gases de invernadero más potentes. Las aguas subterráneas poco profundas influyen por lo tanto directamente en el ciclo global del agua y en el del carbono, partes fundamentales del sistema climático", señala este meteorólogo.