Quiénes fueron los 12 elegidos para el lavado de pies

Hombres y mujeres de entre 16 y 86 años, católicos y musulmanes, todos ellos afectados por discapacidades severas. La lista refleja la devoción de Francisco hacia los más necesitados

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"Me hace sentir como una reina", dijo Angélica, una anciana de origen campesino, una de las personas con las cuales el Papa repitió este Jueves Santo el rito que recuerda el de Jesús antes de la Última Cena.

Según relata el Evangelio, aquella noche, antes de sentarse a compartir con sus doce discípulos su última cena, Jesús los sorprendió lavándoles los pies, en un gesto que representa el servicio y la humildad de quien era visto como un Maestro.

En la Pascua pasada, Jorge Bergoglio, que todos los años repetía ese rito cuando era Arzobispo de Buenos Aires, eligió hacerlo en una cárcel de menores. En esta ocasión, es en Centro de Discapacitados.

Entre los seleccionados, hay 9 italianos y 3 extranjeros, uno de ellos de confesión musulmana, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, de un rango de edad que va de los 16 a los 86 años. Todos ellos son asistidos por la Fundación Don Gnocchi en el Centro para Discapacitados Santa María de la Providencia.

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La TV2000 de Italia recogió los testimonios de algunas de estas personas elegidas para el rito del lavado de pies en la Misa del Jueves Santo, llamada in Coena Domini, que evoca la Última Cena.

"El Papa lava los pies a una como yo, que soy de las últimas", dice Angelica, emocionada. Ella está inmovilizada por varias fracturas de cadera.

Osvaldinho es el más joven, tiene 16 años y es originario de Cabo Verde. Está en silla de ruedas por un salto desafortunado en el mar, en agosto del año pasado. El golpe le causó un traumatismo en las vértebras, restringiendo su movilidad.

Orietta es romana, tiene 51, a los dos años tuvo viruela y eso le causó una encefalitis.

Samuel, de 66 años, sufrió polio a los 3,

Daria, de 39, es tetraplégica desde su nacimiento.

A Hamed, 75 años, libio y musulmán, un accidente de tránsito le dejó daño neurológico.

A Marco, de 19 años, se le diagnosticó una neoplasia cerebral en octubre del año pasado.

Pietro es el más anciano, con 86 años. Padeció meningitis a los 14 años y eso le dejó secuelas irreversibles.

Gianluca, de 36, padece de oligofrenia grave como consecuencia de un trauma neonatal.

Giordana es etíope, tiene 27 años, y está afectada de tetraplejía espástica. Escribe poesía y se ocupa, con otros camaradas, de la Radio del lugar.

Finalmente, Walter, de 59 años, padece del síndrome de Down.