El presidente de la Federación de Supermercados y Asociaciones Chinas de la República Argentina,
Miguel Ángel Calvete, aconsejó este martes a los comerciantes del sector "cerrar hasta fin de año" si no hay seguridad, y señaló que, hasta el momento, "fueron saqueados 28 locales" mientras que hubo "tentativas" de robos en otros 30.

"Hay un ensañamiento con los súper chinos. Ya suman más de 50 los comercios perjudicados por estos hechos en diferentes provincias del país. En 28 hubo saqueos y en 30 hubo tentativas de saqueos, sofocados en la mayoría de los casos por los propios vecinos", expresó Calvete en declaraciones al canal A24.

En ese sentido, confirmó que a causa de los desmanes y actos vandálicos, tres personas perdieron la vida, siendo el asalto en la localidad bonaerense de Glew, registrado la semana pasada, "el más violento". Allí, el propietario de un supermercado murió cuando intentó resistirse al robo, ocurrido durante la madrugada, luego de que irrumpiera un numeroso grupo de personas. El dueño repelió a los tiros, por lo que la turba prendió fuego el lugar. La víctima murió por asfixia.

"Vivimos la situación con muchísima preocupación", dijo al tiempo que explicó que los asaltos ocurren generalmente en supermercados "en zonas periféricas, donde el panorama social es muy vulnerable y muy conflictivo".

"Esto ocurre porque los autoservicios orientales son los que están, en muchos casos, ubicados en las zonas de mayor pobreza", añadió. El supermercadista también puso en foco el "grado de xenofobia" de los argentinos para con los comerciantes chinos, motivo por el cual direccionan sus ataques hacia esos locales, según su evaluación.

Los manifestantes, insistió en varios tramos del reportaje, "no roban por necesidad". "Son grupos de saqueadores que tienen un modus operandi", aseguró y se explayó en su explicación: "Hubo 10 casos puntuales donde ingresaban cuatro o cinco personas a robar con armas, y 30 minutos después entraba una horda de 15 personas que venían en micro".

Detalló, además, que en todos los casos, los delincuentes "roban bebidas alcohólicas, monitores y cajas registradoras". "La góndola de lácteos ni la tocan", indicó. "En 2001 era por necesidad, hoy hay una suerte de golpes comandos, donde hay mucha gente con las necesidades básicas insatisfechas y esas personas se convierten en funcionales de estos grupos", resumió.

A la hora de evaluar las principales causas para que estos ilícitos se repitan permanentemente, Calvete apuntó a "la inacción del Estado" y reclamó que se refuerce la seguridad en las zonas de menores recursos y de mayor vulnerabilidad.