Máxima y Guillermo: cómo nació el amor

Ella estaba en pareja pero no conforme con la relación. Fue por eso que una amiga en común los presentó y desde aquel momento no se separaron nunca. Más sobre la futura reina

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Con una carrera especializada en el mundo de las finanzas, Máxima Zorreguieta consiguió una entrevista en HSBC James Capel Inc. en Nueva York gracias a algunos contactos de su padre Coqui.

La joven quedó seleccionada y con tan sólo 25 años se fue a vivir a la Gran Manzana. Primero, se instaló en un barrio tranquilo, Columbus Circle. A pesar de disfrutar de sus recorridos por Central Park y subirse al bus con el café en mano como una típica norteamericana, el aburrimiento no tardó en llegar. Por lo que más tarde, terminó por mudarse al Soho.

La facilidad de Máxima para socializar y lograr nuevos amigos, le allanaron el camino para integrarse sin problemas. En ese tiempo, se reencontró con Cynthia Kaufman, una vieja amiga de Buenos Aires y al poco tiempo, se convirtió en su compañera de risas, tragos y salidas.

Según Soledad Ferrari, la coautora de Reina Máxima, Una historia real, en una de esas noches de diversión, conoció a un apuesto alemán que también trabajaba allí. Máxima no tardó en considerarlo su novio y sin muchas vueltas, decidieron mudarse juntos a Chelsea; un barrio ecléctico que combina arte, restaurants y novatos profesionales. El departamento era pequeño; pero Máxima sabía que solo se trataba de sus primeros pasos. Estaba convencida de que llegaría muy lejos.

La convivencia fue un paso bisagra en la relación con Dieter. Intensificó todos los sentimientos, los buenos y los malos. Había momentos en los que parecía que jamás se separarían; incluso, los padres de Máxima alcanzaron a conocerlo. De todas formas, estaban aquellos otros en los que las discusiones resaltaban las grandes diferencias entre ellos.

Claramente, esa relación no la terminaba de convencer. Fue así, que se lo comentó a su amiga Cynthia. Su ex compañera del Northlands se codeaba con los miembros de la high society neoyorquina. La invitaba a las mejores fiestas, le presentaba empresarios y ya tenía un candidato ideal para ella.

Lo había conocido en la Maratón de Nueva York unos años atrás. Cynthia estaba segura –ni bien Máxima le confesó que estaba pensando en separarse de Dieter- que su amigo Alex, era el hombre perfecto para ella.

"¿A qué se dedica?, le preguntó la rubia argentina. Cuando Cynthia le respondió que se trataba de William Alexander, era el futuro Rey de Holanda, Máxima pensó que le estaba haciendo una broma.

Kaufmann empezó por lo básico, las apariencias. Toneladas de fotos de Máxima llegaban al correo electrónico de William a diario. "She is beautiful", le aseguró el heredero y le rogó que se la presentara. Cynthia no dudó en preparar un encuentro.

El primer encuentro

"Con Dieter está todo mal", le aseguró Máxima a su amiga Cynthia mientras viajaban rumbo al aeropuerto JFK de Nueva York. La despedida había sido fría y ella tenía un nudo en la garganta.

Cynthia le juraba que una vez que pisara Madrid se olvidaría de todo. Si bien, no logró sacarse a Dieter de la cabeza comenzó a prepararse para una posible ruptura cuando volviera. Cuando llegó a Sevilla ya se sentía más aliviada y después en la fiesta de Expo Sevilla, feliz como hacía tiempo no se sentía.

Su amiga le indicó cuál era el Príncipe. William Alexander estaba con varios amigos holandeses y Máxima no logró distinguirlo a lo lejos. Le parecían todos más o menos iguales. Las jóvenes argentinas se acercaron al grupo y el Príncipe no tardó en sorprenderla: "Hola Máxima, ¿todo bien?", le dijo en un castellano que a la economista le pareció de lo más gracioso.

William le ofreció una copa de champagne. Le preguntó si conocía a Maradona y si sabía hablar holandés. "Nada de nada", le dijo la plebeya. Luego bailaron juntos. La noche fue mágica. William Alexander supo que había encontrado a la mujer de su vida.

En cambio, Máxima tenía sus dudas. "Tenía miedo de ser una más en su vida. Tenía claro que oportunidades a un príncipe no le faltarían. Volvió a Nueva York más aturdida de lo que podía soportar. Estaba encantada por lo ocurrido pero no quería ilusionarse. ¿Y si se trataba de seductor empedernido y nada más? No tenía resto para lidiar con un príncipe histérico pero no podía dejar de pensar en lo bien que la habían pasado", relató Ferrari.

Adiós Dieter

Durante unas semanas intentó enfriar lo que sentía por William Alexander. Antes de avanzar necesitaba ponerle fin a su noviazgo con Dieter Zimmerman. No hicieron falta muchas palabras para que el joven alemán entendiera que Máxima ya no seguía enamorada. Estaba distante y casi no hablaba, algo poco común para ella. Cuando Dieter dejó el departamento, la criolla se sintió más tranquila.

Por su parte, el futuro Rey de Holanda decidió apostar todo por la relación. Estaba eufórico y enamorado. Viajaba todas las semanas de Holanda a Nueva York para encontrarse con su novia argentina. A Máxima le costó un tiempo creer que el heredero de un reino podía estar enamorado de ella. "No te boicotees y disfrutá", le pedían sus amigas.

Pero ella todavía no lograba imaginárselo a William en el día a día de su vida. Se preguntaba, ¿cómo se suponía que debía seguir su vida? Máxima estaba feliz con su trabajo y su rutina. No quería abandonar lo que con tanto esfuerzo había construido sin estar más segura.

Por aquel entonces, tenía un puesto en el Dresdner Kleinwort Benson que en poco tiempo dejaría para pasarse al Deutsche Bank. A pedido de su príncipe, que no dejaba de llamarla a su departamento, negoció un régimen más flexible para poder viajar. La relación no tardó en madurar. "Esto va en serio, vieja", le juró a su mamá en una conversación telefónica.

Tres meses después de aquella fiesta memorable de Sevilla, Máxima conoció a su futura suegra. La Reina Beatriz que quedó fascinada con su inteligencia y con su espontaneidad. "Quiero que Máxima sea la esposa de mi hijo", le aseguró a sus asesores después del primer encuentro.

Más adelante, los detalles de cómo Máxima convenció a la Reina Beatriz de que era la mejor candidata para convertirse en Princesa de Holanda.