El magnate ruso Boris Berezovsky, opositor del presidente Vladimir Putin, murió el sábado en Inglaterra en circunstancias que todavía se desconocen. El misterio sobre las causas de su deceso persistía el domingo, un día después de que se encontrase su cadáver en una residencia en Ascot, una ciudad cercana a Londres.

El empresario fue encontrado muerto por uno de sus hombres de seguridad. El guardaespaldas forzó la puerta del baño y lo encontró tendido en el suelo. 

Un equipo de investigadores especializados en sustancias NRBC (nucleares, radiológicas, biológicas y químicas) trabajaron toda la madrugada en la residencia e indicaron que  "no habían encontrado nada sospechoso" en el lugar.

  

La prensa local recordó que Berezovski fue blanco de al menos dos intentos de asesinato, en uno de los cuales, perpetrado en Rusia, decapitaron a su chofer. El segundo intento fue señalado en 2007 por los servicios de inteligencia británicos.

No obstante, la tesis del suicidio no fue descartada. Algunos allegados al empresario mencionaron el estado depresivo del magnate.

Dojd Alexander Goldfarb, uno de sus colaboradores más cercanos, declaró: "Creo que tenía síntomas cercanos a la depresión". Su vocero Tim Bell también dijo al Sunday Telegraph que "estaba muy deprimido" desde que había perdido 3 millones de euros contra su ex socio Roman Abramovich, propietario del club de fútbol de Chelsea.

Según el diario The Observer, sus dificultades financieras aumentaron recientemente, cuando su ex novia Elena Gorburova, de 43 años, de la cual se había separado recientemente, le reclamó 5 millones de libras.

"Él hablaba de suicidio. Me dijo: 'Todo ha acabado, ya nada tiene sentido. Lo mejor que podría sucederme sería una crisis cardíaca'", según una declaración de un amigo cercano del difunto que solicitó el anonimato a The Observer. "A pesar de todo, no creo que haya tenido la valentía de matarse. Amaba tanto la vida", agregó.

  

El hombre de negocios Demian Kudriavtsev desmintió esa información. "Nadie sabe lo que ocurrió. No hay ninguna señal aparente de suicidio, ni rastro de inyección o de que haya tomado un medicamento", afirmó.

   

El multimillonario, que fue uno de los adversarios más virulentos de Putin, era parte de un grupo de exiliados que militan contra el presidente ruso, al cual perteneció Alexander Litvinenko, quien fue envenenado en noviembre de 2006 con polonio, una sustancia radioactiva. Poco antes había bebido un té en un hotel de Londres con el empresario Dimitri Kovtun y con Andrei Lugovoi, un agente secreto ruso.