Por qué se rompe una pantalla al caerse al piso

Al sufrir un golpe, el display de un equipo puede sobrevivir o hacerse pedazos, al parecer, de forma azarosa. Sin embargo, existen variables científicas que determinan el futuro de un smartphone o tablet cuando se nos resbalan de las manos

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Cuando se nos cae accidentalmente el smartphone o tablet, los segundos hasta llegar al dispositivo y chequear el estado de su pantalla luego de la caída parecen eternos.

El que una pantalla se quiebre o no al sufrir una caída no depende del azar, sino que existe una explicación científica para el suceso, según señala hoy el diario Daily Mail.

Cuando el celular o una tablet se nos resbala de las manos e impacta contra el piso, una pequeña cantidad de energía elástica se convierte en energía acústica, es decir, el ruido que se produce en el choque entre la pantalla del dispositivo y el piso.

Sin embargo, la mayoría de la energía elástica almacenada en el equipo se convierte en dos o más nuevas energías de superficie, que dan como resultado una o varias rajaduras en el display.

Existen dos elementos clave que previenen que una pantalla se raje: su dureza y su solidez.

La primera se refiere a cuán resistente es el aparato a las abrasiones. A mayor dureza, menor cantidad de posibles rayones o rasguños.

La segunda es la relación entre la compresión de la superficie y la tensión interior, y determina cuántos golpes puede soportar una pantalla antes de quebrarse y hacerse pedazos por completo.

La pantalla solo se quiebra cuando la fuerza del impacto, producido por una caída, por ejemplo, supera la compresión de la superficie.

Un rayón no quiebra el vidrio de la pantalla, pero una serie de pequeños golpes llevará, eventualmente, a un quiebre total.

El ángulo de la caída es un elemento clave a la hora de determinar el futuro de una pantalla. Si el dispositivo se cae con la pantalla hacia abajo, el daño puede ser menor, ya que el impacto se distribuye a lo largo y ancho de la superficie.

Esto no significa que la pantalla no sufra ningún daño, ya que los golpes pueden dejar marcas casi imperceptibles que, si se acumulan al sufrir caídas subsiguientes, pueden derivar en una rotura total.

Si, por el contrario, la pantalla cae sobre uno de sus lados o esquinas, o sobre una superficie irregular, las posibilidades de un quiebre total son mayores, debido a que toda la fuerza del impacto debe ser soportada por un solo punto de la pantalla.