Se cumple un mes del doble crimen de los comerciantes en Cañuelas

Se llevará a cabo una misa y una marcha del silencio hoy a las 19. Frente a la Municipalidad, los vecinos dejan estampitas o prenden velas. Sus viudas reclaman que se presenten a declarar más testigos

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 Télam 162
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En el día de hoy se cumple un mes del asesinato de los comerciantes, Marcelo y Leonardo Massa, ocurridos en Cañuelas. El domingo 1 de julio un hombre armado ingresó al supermercado  "Doña Rosa", ubicado en esa localidad y, luego de balear a los dos hermanos, escapó, sin haber robado nada, en una moto junto a un cómplice que lo estaba esperando.

A partir de ese día, los vecinos realizaron varias marchas y escraches frente a la municipalidad en reclamo de mayor seguridad y esclarecimiento del hecho.

Las viudas de los hermanos asesinados, Fernanda Inacio y Betty Rincón, volvieron a abrir los comercios un día después de los entierros, sin mucho tiempo para empezar a elaborar los duelos necesarios.

Ambas hacen hincapié en la necesidad de encontrar testigos que ayuden a resolver el caso que tiene, por ahora, a dos hombres detenidos. "Hasta el momento una sola persona declaró haber visto al asesino y otra dijo que no le vio la cara. Estoy segura de que más gente vio lo que pasó, porque el día que volvimos a abrir el supermercado encontré cuatro changuitos llenos de mercadería de gente que hacía la cola en la caja", afirmó Fernanda Inacio, que se fue del local media hora antes de que ocurriera el crimen.

Fernanda estaba casada con Leonardo desde hacía seis años. Ella tenía un hijo junto a un matrimonio anterior y él, otros dos con una ex pareja. "Elías, el de 12, tuvo que llevar en un patrullero a su papá hasta el hospital y ahora no puede volver al supermercado. Lo recorría y era como que revivía lo que le pasó a Leonardo", afirma Fernanda, que además tiene un bebé de un año y medio, hijo de la víctima.

"Es difícil porque casi no lo nombra al papá y yo no quiero que lo olvide. El todavía dormía con nosotros en la cama, entre los dos. La primera noche que pasamos en casa después de esto, mi hermana se acostó con nosotros, en el lado que ocupaba Leo, pero él se largó a llorar y la echó", cuenta Fernanda.

En Cañuelas los recuerdos del doble crimen están por todas partes. Frente a la Municipalidad se improvisó un santuario donde la gente suele dejar estampitas o prender velas. Las marchas ahora son menos frecuentes, pero hace tres semanas reemplazaron a los dos jefes de la comisaría y al secretario de Seguridad de esa localidad.

Muchos de los comercios colgaron el anuncio de la misa y la marcha de silencio que se llevarán a cabo hoy a las 19, al cumplirse un mes de los asesinatos.

Betty Rincón, viuda de Marcelo y madre de sus tres hijos,  Recuerda que conoció a Marcelo cuando tenía 16 años y a los pocos meses empezaron a convivir. Hacía 10 años que trabajaban juntos. "Nos íbamos turnando.  Mientras yo me iba a cocinar él se iba a dormir la siesta", afirma. Y, con respecto a cómo sigue adelante su familia agrega: "Para los varones adolescentes es difícil, sobre todo el mayor, que es cerrado como yo. La más chica, que tiene 4 años, pregunta cuándo vamos a ver al papá cada vez que le digo que se fue al cielo. Las psicólogas creen que le tengo que decir que no va a volver, pero se me parte el alma", se lamenta.

Hace siete años, Betty estaba con su marido cuando Fernando Marconi, ahora acusado como coautor del doble crimen, intentó robarle la recaudación de la verdulería y, tras un forcejeo, le pegó un tiro en la cabeza y otro en el cuerpo a Marcelo. "Aunque hubiera pasado antes, todo esto te agarra por sorpresa. A veces pienso qué hubiera pasado si hubiéramos tenido más cuidado, o si esa tarde él no hubiera ido al supermercado... Igual, pensar ya no me sirve de nada", concluyó.