EEUU hundió un "barco fantasma" arrastrado por el tsunami de Japón

Un buque de la Guardia costera disparó sus cañones contra la embarcación pesquera a la deriva, ya que representaba un peligro para el tránsito marítimo en la zona

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La Guardia costera disparó contra el abandonado Ryou-Un Maru, de 50 metros de largo, en las aguas del Golfo de Alaska y a más de 240 kilómetros de tierra firme, informó el vocero Paul Webb. Añadió que tomó por lo menos una hora para que se hundiera.

El barco camaronero, sin luces ni sistema de comunicaciones, tiene un tanque que puede almacenar más de 7.500 litros de diesel. Las autoridades no sabían cuánto combustible quedaba a bordo. De cualquier manera, el Gobierno dijo que hundir la nave era la medida más segura ambientalmente hablando, que permitir que el barco siguiera sin rumbo, siendo un peligro potencial para otras embarcaciones. "Es menos riesgoso de lo que sería que choque contra la costa o el tráfico (marítimo)", señaló Webb.

El barco iba a ser desguazado cuando el terremoto azotó Japón, así que no llevaba carga a bordo, según Webb. Dijo que no sabe quién es el dueño del Ryou-Un Maru, que ha estado viajando cerca de kilómetro y medio por hora en los últimos días.

Más temprano, Webb indicó que el guardacostas iba a disparar los cañones desde varios centenares de metros de distancia. El objetivo era hacer agujeros en el Ryou-Un Maru y hundirlo. La tripulación de un avión C-130 supervisó la operación.

La Administración Nacional para el Océano y la Atmósfera (NOAA por sus siglas en inglés), así como la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos, estudiaron el problema y decidieron que era más seguro hundir la embarcación y dejar que el combustible se evapore en el agua.

La Guardia Costera advertirá a otros navíos que eviten pasar por la zona.

El barco ha viajado a la deriva desde Hokkaido, Japón, donde fue alcanzado por el tsunami que siguió al terremoto de magnitud 9 que azotó ese país en marzo de 2011. Alrededor de cinco millones de toneladas de escombros fueron arrojados al océano por el maremoto.

El sismo de Japón provocó la peor crisis nuclear en el mundo desde el accidente de Chernobyl de 1986, pero las autoridades de salud y ambientales de Alaska han descartado temores por la posibilidad de que los escombros que lleguen allí estén contaminados con radiación. Han colaborado con sus homólogos federales para evaluar el peligro representado por los escombros, incluido el material afectado por la crisis de la planta nucleoeléctrica de Fukushima, para saber si podrían afecta a pobladores, mariscos o fauna silvestre.

En enero, media decena de boyas que se presume eran de granjas de ostras de Japón aparecieron en Alaska y podrían ser de los primeros restos que llegan tras el tsunami.