Una mascota que da miedo

El costarricence Gilberto Shedden se jacta de ser el único humano que pudo domesticar a un cocodrilo. La relación sorprende a científicos, autoridades gubernamentales y turistas

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La localidad de Siquirre, a 70 kilómetros al este de San José, se convulsiona cada domingo que "Chito" -apodo del pescador que adoptó al anfibio- hace el show junto a su cocodrilo.

La relación entre el pescador y "Pocho" -nombre del cocodrilo- comenzó 20 años atrás, cuando Gilberto lo encontró mal herido de bala, publicó el sitio 20minutos.es. La intención era dejar que muera y aprovechar su cuero, pero con el paso de los días el animal no fallecía y entonces el hombre decidió curarlo y alimentarlo.

"Yo le daba de comer pollos. Al principio estaba todo feo, flaco y desnutrido y después ya se puso gordito. Lo iba a ver todas las noches, y una vez se me quedó viendo como invitándome a entrar al agua con él, entonces me metí a nadar", dijo el "Tarzán Tico", como se hace llamar en los espectáculos, el domador.

De ahí en más, "Chito" decidió integrar su mascota a la familia. Su mujer, Olga Valle, dijo que aunque ella siente respeto por el predador y sea un "animal silvestre", siempre será parte de su familia.

Los científicos que se enteraron del caso se acercaron a Siquirre para seguirlo de cerca y le piden al dueño que se meta al agua con su mascota, para hacer pruebas que ellos no podrían llevar a cabo de otra manera. "Ellos me dicen todo lo que tengo que hacer y yo lo hago porque nadie se atreve a meterse al agua", dice Shedden.

El seguimiento de los investigadores incluye exámenes médicos, fármacos para cuidar su salud y la alimentación específica. El cocodrilo come tres veces por semana, entre seis y ocho pollos y algo de pescado.

"Pocho", de 50 años -podría vivir hasta los 80-, pesa 445 kilogramos, tiene más de 70 dientes y mide cinco metros. Entre las gracias que aprendió con el paso del tiempo, más allá de nadar con su amo, sabe dar la pata, rodar sobre su propio cuerpo, cerrar un ojo y sostener la cola y la cabeza en alto. Pero el plato fuerte es cuando el 1º de enero abre su boca para albergar la cabeza y la mano del "Tarzán Tico". "Lo hago porque es el primer día del año y sé que mi amigo no me va a comer ese día", dijo "Chito".