Filiberto Gallardo, el colectivero de la línea 92 que protagonizó la tragedia

El chofer que murió tras cruzar de forma imprudente las vías con la barrera a 45 grados, tenía 34 años y dos hijos.  Sus compañeros lamentaron el siniestro y destacaron que era un "laburador". Su esposa no puede salir del asombro y reveló que él siempre decía:"La barrera de Flores no es joda”

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 Diario Libre 162
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"Lo lloré porque era un buen pibe. Era laburador, responsable, una persona fabulosa. Mirá que tuvimos choferes malos y buenos, pero éste era un pibe fuera de serie. Desde que entró sólo se adelantó un par de veces", aseguró Nicolás Pucciarello, un chofer de la línea 92.

En diálogo con un matutino porteño, el colectivero, que trabaja en ese ramal desde 1977, intentó justificar la actitud de su compañero fallecido ayer en el hecho de que "para tener visión –en un cruce vial- tenés que pasarte con el coche y después no te da tiempo a reaccionar".

Según Pucciarello, además, "se dieron todas: no andaba la barrera, que estaba a 45°, el guardabarreras se fue y el tren que venía de Once era rápido y no paraba en la estación".

Filiberto Gallardotenía 34 años. Era el chofer que conducía el interno de la línea 92 que ayer embistió contra una formación del Sarmiento. Por el siniestro, 11 pasajeros murieron y otras 228 personas sufrieron heridas.

Gallardo había entrado a trabajar a la línea 92 el 18 de octubre de 2005, y tenía dos hijos pequeños: uno de 5 y otro de 10 años.

En la terminal del 92, añadió el matutino, todos los colectiveros lamentaban la tragedia pero criticaban el funcionamiento de las barreras de toda la línea Sarmiento.

En tanto, en diálogo con los diarios Libre y Muy, Soledad, la esposa de Gallardo, contó que "él siempre decía que la barrera de Flores no es joda. La tenés que respetar".

"Toda la vida se rompió el lomo. Por 18 años estuvimos juntos. A los chicos los puso en un colegio privado, nunca tuvo vicios, jamás me alzó la mano. No sé que voy a hacer ahora", se lamentó Soledad en medio de un intenso llanto y aún sin poder entender lo que pasó.