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Stolbizer, hoy candidata a gobernadora de la provincia de Buenos Aires por el partido Frente Amplio Progresista (GEN), contó en Radio 10 la situación que le tocó vivir cuando le diagnosticaron el Síndrome de Guillain-Barré, el mal que aqueja a Martín Renzacci, el joven internado en Australia.

"Esta enfermedad la tuve en el año 84. Yo empecé a sentir cosquilleos, empecé a sentir que la cara se me ponía 'dura', que los pies iban perdiendo fuerza", relató.

Si bien en principio no le dio importancia, con el tiempo comenzó a recorrer a varios especialistas. "Hice varias consultas en los médicos, pero no me detectaban qué era lo que tenía. Empezaron diciéndome que era un cuadro gripal. Hasta que finalmente entré en una clínica, arrastrando los pies, y un neurocirujano lo detectó inmediatamente y me internó", dijo Stolbizer.

Según contó, fue ya hospitalizada cuando empezó a sentir los síntomas más severos: "Yo fui perdiendo la movilidad estando ya adentro de la clínica, me tenía que cerrar los ojos con los dedos, con las manos, porque no podía hacerlo sola, no lo manejaba. Llegué a perder totalmente la movilidad, sobre todo de las piernas. La angustia que tenía en ese momento era porque creía que no iba a volver a caminar. No sentía nada".

Afortunadamente, el síndrome no le atacó los pulmones, lo que hubiese provocado un cuadro severo a nivel respiratorio.

Stolbizer explicó que se trata de un mal que crece paulatinamente, pero así como toma esta actitud, en un momento de su desarrollo comienza a disminuir su acción.

"Llega un momento en el que la enfermedad sola comienza a descender. Recuerdo el día en el que pude levantar un poquito, apenas un centímetro, la pierna de la cama. Eso fue ya un festejo porque era un síntoma de que la enfermedad comenzaba a ceder", comentó la candidata.

Ella estuvo quince días internada en terapia intensiva, cerca de un mes y medio en sala común, unos tres meses en rehabilitación ya en su casa, y varios meses más hasta que le dieron el alta.

"Mi recuperación fue total, salvo los gestos que me quedaron en la cara, que los que me conocieron después no se dan cuenta. Me quedó la cara muy cambiada. Por ejemplo, me costó mucho tiempo tomar mate. Son movimientos que yo no tengo bien y que ya no voy a recuperar", manifestó.

La representante del GEN ya se comunicó con la madre de Martín Renzacci, a quien le contó su experiencia. "La llamé para transmitirle mi apoyo y mucha fe. Es una enfermedad que angustia mucho porque no sabe cuándo termina esto y si se va a recuperar. Pero cede y se recupera todo lo que había perdido", finalizó.