Acusan a Máxima y Guillermo de fraude fiscal

Los futuros monarcas fueron denunciados por el diario holandés "De Volkskrant" de haber realizado transacciones financieras en paraísos fiscales en la venta de una residencia de veraneo en Mozambique

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"Entre bastidores estalló la conmoción el año pasado sobre pagos del príncipe Guillermo y la princesa Máxima (Zorreguieta) en un 'paraíso fiscal'", tituló "De Volkskrant" a tres columnas, ocupando casi toda la portada de su edición en papel.

Los supuestos pagos de la pareja real holandesa habrían tenido por objeto la construcción de su mansión de vacaciones en la península de Machangulo, cerca de Maputo, Mozambique, indica el diario de Amsterdam.

De acuerdo con el rotativo, los príncipes habrían pagado una parte de los servicios de la inmobiliaria en la isla de Jersey, en el canal de la Mancha. Lo cierto es que la polémica no ha dejado de acompañar a la argentino-holandesa Máxima Zorreguieta, que cumplió 40 años el mes pasado, y al futuro monarca de los Países Bajos en torno a esa casa de lujo, que -a la postre- les sigue "persiguiendo".

La información del rotativo, que aparece en la portada de la edición en papel (y en la apertura en su versión de Internet) está firmada por los redactores Jan Hoedeman y Remco Meijer, quienes tuvieron acceso a la información, hasta ahora desconocida.

Ya en 2009, medios holandeses se hacían eco de las fuertes críticas a la pareja real por haber decidido construir esa residencia en plena época de crisis en Europa.

Gran parte de los comentarios se centraban en el hecho de que aparentemente la construcción de la casa no reportaría beneficios directos a la población local y que se trataba de un "capricho real" y de un "despilfarro" del dinero de los contribuyentes holandeses.

Tanto Máxima como Guillermo sostenían que el proyecto de Machangulo, que incluía dos residencias privadas, además de un hotel y un parque temático, reportaría muchos beneficios económicos a la población autóctona.

Guillermo aseguraba que cuando se decidió la construcción, en 2007, era imposible de prever la amplitud que tomaría después la crisis económica en Europa.

Por ello, consciente de que el tema resultaba molesto para los holandeses, el príncipe heredero informó al entonces primer ministro, el democristano Jan Peter Balkenende, de su decisión de vender la residencia una vez acabadas las obras.

"El debate (sobre la mansión) cuesta demasiado tiempo y energía, los cuales, justamente, en medio de esta situación (de crisis), podrían ser invertidos en otras cuestiones", afirmaba Guillermo tras regresar de un viaje a México, junto a la princesa, a fines de 2009.

Preguntado por el periódico, el servicio oficial de prensa de la Casa Real(Rijksvoorlichtingdienst, RVD) confirmó que "la princesa Máxima y el príncipe Guillermo compraron su casa de vacaciones en Mozambique a través de pagos de facturas en 'diversos países'", entre ellos el paraíso fiscal de Jersey, dice "De Volkskrant".

No obstante, según un comunicado del RVD citado por el diario, el príncipe y la princesa "no cometieron delito alguno fiscal o financiero debido al método de pago empleado".

Máxima Zorreguieta y Guillermo, dice el RVD, "respetaron todas las normas y reglas internacionales y no han tenido ningún tipo de beneficio fiscal" por la operación.

La información sobre esa transacción financiera, que conocían miembros del Parlamento holandés, habría quedado en secreto a pedido expreso del entonces primer ministro holandés.

El anterior gobierno de Jan Peter Balkenende informó el año pasado de este tema ala Comisiónde Informaciones Secretas y de Seguridad del Parlamento, la cual debe mantener la confidencialidad.

Inmediatamente, miembros del parlamento salieron a cuestionar en los medios "la moral de los Orange a la hora de manejar su dinero", mientras que el el premier Mark Rutte declaró que era "lamentable que se haya publicado una información secreta".