Internan de urgencia a Menéndez y se suspende el juicio en Tucumán

El ex represor sufrió una "hipertensión arterial severa" y fue internado en un sanatorio privado de la capital tucumana. Está siendo juzgado por el fusilamiento de 5 montoneros en 1976

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 Télam 162
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El ex represor de la dictadura Luciano Benjamín Menéndez, de 83 años, sufrió  este mañana una "hipertensión arterial severa" en el juicio que se le sigue por el fusilamiento de cinco montoneros en 1976 y fue internado en el sanatorio privado Rivadavia de la capital tucumana.

Fuentes judiciales informaron que la descompensación del ex jefe del III Cuerpo de Ejército, que ya acumula seis condenas a prisión perpetua, obligó al Tribunal Oral Federal de Tucumán a suspender la audiencia del juicio, en principio, hasta mañana a las nueve y media.

Un médico del cuerpo forense revisó a Menéndez, quien ya tuvo recaídas en su salud durante este juicio y anteriores, por lo que recomendó su internación al detectar una crisis de hipertensión.

En el actual juicio conocido como "Romero Niklison" también se sienta en el banquillo el ex jefe policial Roberto "El Tuerto" Albornoz, quien fue jefe del Servicio de Información Confidencial (SIC) de la policía tucumana donde funcionó un centro clandestino de detención.

El proceso investiga el presunto fusilamiento a sangre fría de un grupo de jóvenes militantes de la guerrilla de origen peronista Montoneros. Todo ocurrió el 20 de mayo de 1976, en una casa del barrio Echeverría de Tucumán, cuando la dueña de casa, María Alejandra "la sueca" Niklison, mantenía una reunión con otros cuatro integrantes de la guerrilla Montoneros.

Allí estaban Fernando "Pepo" Saavedra Lamas, Juan Carlos Meneses (cuyo nombre falso era Miguel Ángel González Cano, oriundo de la provincia de Santa Fe), Atilio Brandsen y Eduardo González Paz. Según la causa, fuerzas conjuntas del Ejército y de la Policía provincial se presentaron en la casa y comenzaron a disparar contra los ocupantes; incluso, uno de ellos -Saavedra Lamas- logró escapar hacia una iglesia cercana, pero fue asesinado.

Los cuerpos sin vida de las víctimas fueron llevados a la Jefatura de la Policía de Tucumán, y de allí cuatro de ellos (tres hombres y una mujer) fueron inhumados en fosas comunes en el Cementerio del Norte de esta ciudad.