Ordenan indemnizar a una cajera a quien le impedían ir al baño

La joven trabajaba en un supermercado. Tampoco podía tomarse más de 15 minutos para comer. Por estos motivos, sufrió un desequilibrio emocional

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La Cámara Laboral ordenó indemnizar a una cajera

de supermercado que dejó su trabajo a raíz de la sobrecarga de trabajo que le imponían, que

en ocasiones le impedían ir al baño o tomarse pocos minutos de refrigerio

.



Así lo resolvió la Sala V del Tribunal, al ordenar indemnizar a una cajera quien refirió que "a partir del año 2004 en que se produjo la absorción de Cencosud S.A. por Jumbo Retail Argentina S.A. (fusión Jumbo-Disco)

se convulsionó el ambiente de trabajo ya que corrían rumores de despido

".


 

"La reducción de personal hizo que los empleados que no fueron despedidos -entre ellos la actora- absorbieran el trabajo de los empleados faltantes, con el agravante de que

se produjeron cambios significativos y perjudiciales en las condiciones laborales en severo perjuicio de los trabajadores

", según dieran por acreditado los jueces Oscar Zas y María García Margalejo.



Además, los jueces describieron que en el lugar de trabajo, los empleados "práticamente

no podían dejar las cajas durante toda la jornada

, tenían constantes

problemas para ir al baño

ya que no se les daba permiso y lo mismo ocurría con los

15 minutos diarios de merienda

". Incluso en el caso de la empleada "

aumentó el trato persecutorio

", cuando ésta hizo un reclamo ante la Superintendencia de Riesgos de Trabajo.



"La intimaban y apercibían constantemente a un punto tal que el daño derivó en un desequilibrio emocional que llegó a su punto máximo el domingo 25 de marzo de 2007 cuando

en medio de sus tareas comenzaron a temblarle las piernas y no podía respirar

", recordaron los jueces.



Esa situación se repitió se repitió, a tal punto que la joven "

sentía ganas incontenibles de llorar, quería salir corriendo, no podía hablar, no quería que nadie la toque hasta que finalmente de desmayó

" y "despertó en la guardia del Hospital Fernández y al día siguiente debió comenzar un tratamiento psiquiátrico que aún no ha culminado". "Es obvio destacar el evidente menoscabo que tal conducta empresaria produjo en la esfera extrapatrimonial de la actora al afectar seriamente su dignidad", concluyeron.