Desde la Dirección General de Espacios Verdes de la Ciudad de Buenos Aires confirmaron el crecimiento en la población de los mosquitos silvestres por las condiciones climáticas, de lluvia y sol, y destacaron que no hay una sola especie zumbando por los cielos porteños sino más de treinta.
"El número de especies aumenta considerablemente en el Gran Buenos Aires y en la provincia, donde en total llega a más del doble. Todos vuelan y pican, y tienen formas parecidas", explicó Nicolás Schweigmann, investigador del Conicet y director del Grupo de Estudio de Mosquitos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.
Antes de los 80, el mosquito común era el Culex pipiens; pero luego entró de nuevo el Aedes aegypti, comenzó a instalarse en las viviendas y pasó a ocupar ese lugar. La principal diferencia entre ellos es el horario del día en el que se desarrollan: mientras el primero es nocturno y no necesita de la vista para picar (porque tiene sensores que detectan el calor, el ácido láctico presente en la transpiración y el dióxido de carbono que exhala la persona cuando duerme), tanto el Aedes como el Ochlerotatus albifasciatus ?la otra especie más frecuente? son diurnos.
Estos dos se crían en los charcos, "y con la lluvia y el calor están proliferando", señaló el especialista.
El Aedes aegypti transmite 103 virus, muchos a los animales. En la Argentina infecta a los humanos de dengue y fiebre amarilla urbana. Hasta el momento no se detectaron mosquitos infectados con el virus del dengue.
Desde el organismo porteño monitorean habitualmente, junto a Defensa Civil, aquellas zonas donde esta especie comenzó a aparecer. Ya comprobaron que existen zonas más vulnerables y con mayor probabilidad de hallarlo, sobre la base de una serie de patrones: casas con patios, jardines y fondos, casas con más de 50 años de antigüedad; y terrenos baldíos típicos de los barrios de Villa Devoto, Villa Crespo, Parque Avellaneda, Mataderos, Bajo Flores, Villa Riachuelo, Pompeya, Agronomía y Chacarita.
El mapa de riesgo de dengue identificó en la Ciudad 5.277 manzanas con posibilidades de tener el mosquito transmisor del dengue, de las cuales 545 son las que enfrentan un mayor riesgo.
En tanto, si se analiza el comportamiento de los últimos años, se encuentran puntos en común: el Aedes aegypti está en los mismos barrios, empieza a avanzar en el verano, y en marzo está instalado en todo Buenos Aires menos en el centro comercial.
Desde el Área de Control de Plagas se trabaja para realizar las fumigaciones necesarias, a fin de paliar la molestia de los vecinos. A partir del inicio del verano, se fumigan los espacios verdes cada 15 días, según informa el diario Clarín.
No obstante, las desinfecciones no eliminan las larvas del Aedes aegypti, un mosquito domiciliario, por lo que hay que retirar todos los recipientes que puedan juntar agua para no darle la oportunidad de reproducirse.
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