El joven que mató a 15 personas leía sobre masacres en escuelas

La noche previa a la matanza se entretuvo con videojuegos violentos. Sus padres negaron que su hijo tenía problemas psiquiátricos y que había estado en tratamiento por depresión

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 AP 162
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El joven alemán de 17 años que el miércoles último mató a 15 personas y después se suicidó se había interesado durante meses por las masacres en escuelas y la noche previa a la matanza jugó a videojuegos de asesinos por Internet, informó ayer la prensa en Alemania.

Tim Kretschmer, que entre otros seudónimos, usaba el de JawsPredator1, según la revista local Der Spiegel que reprodujo hoy la agencia de noticias DPA, había jugado la noche del martes a Far Cry 2. Kretschmer jugó a Far Cry 2 desde la computadora de su casa y, según la inspección del aparato, el adolescente lo encendió hacia las 19:30 y lo apagó a las 21:40 del día previo a la masacre.

En la computadora, el joven tenía también instalado el videojuego Counter Strike, en el que se juega a disparar sobre blancos móviles.

En un foro de discusión sobre la masacre de Erfurt, cuando un muchacho mató en 2002 a 16 personas en su antigua escuela y se suicidó, JawsPredator1 había escrito: "Lo gracioso es que cuando anuncian (la masacre) nadie les cree".

La policía supone que el autor del comentario es Tim Kretschmer, quien también había subido a la plataforma MyVideo un perfil.

El adolescente había sido llevado por su padre al menos tres veces a hacer ejercicios de tiro al club del que era socio y la última vez fue hace tres semanas. Allí se ejercitó precisamente con el arma que más tarde usaría para la masacre, una Beretta 9 milímetros, según informa la revista.

En tanto, los padres del joven de Winnenden negaron que su hijo haya estado alguna vez bajo tratamiento psiquiátrico, como repetían hasta el momento los investigadores. No obstante, la policía informó que el autor de la masacre estuvo entre abril y septiembre de 2008 en la Clínica Weissenhof de Weinsberg, aunque no se dieron detalles del tratamiento.

Los investigadores habían repetido luego de la masacre que el joven sufría depresiones y que, por esa causa, había estado bajo tratamiento, pero que lo había interrumpido por propia decisión.

El mismo director de la clínica de Weissenhof donde el joven fue presuntamente tratado confirmó la versión ante las cámaras de televisión. "El asesino hizo un tratamiento con nosotros, en 2008 de tipo ambulatorio; es decir, completó cinco sesiones con nosotros, como corresponde a su edad en la clínica de psiquiatría para niños y jóvenes", dijo tras la masacre. La policía está verificando ahora las declaraciones contradictorias.