Dice que Dios se lo ordena por telepatía y pinta montañas de colores

Hace cinco años el hombre debió huir de su pueblo, en España, porque había pintado de azul la montaña de Cabezo de Torres. Ahora, pasa diez horas por día coloreando los picos de un monte de blanco

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Diego López tiene 33 años y hace cinco pintó de azul la montaña de Cabezo de Torres. Y luego debió marcharse del pueblo. Hasta ahora que regresó con pintura blanca y dispuesto a que un monte de piedra, en medio de la huerta más calurosa de Murcia, parezca nevado.

El sitio 20minutos.es publicó una entrevista, en la que aseguró que se fue del pueblo tras pintar la montaña porque las beatas de la ermita de la Virgen de las Lágrimas recogieron firmas para meterlo en un psiquiátrico. ?El sargento de la Guardia Civil me avisó y antes de que me echaran mano, no por pintar el monte de azul, sino por cantar muy alto en la iglesia, me marché?, dijo.

Consultado acerca de si se cree un artista incomprendido, remarcó que ?no? es un artista. ?Yo soy un profeta. Con 33 años pensaba que me estaba volviendo loco. Escuchaba voces y lo pasaba mal hasta que empecé a hacer lo que esa energía me mandaba. Iba predicando por las calles de mi pueblo y no me hacían ni caso. Así que Dios me dijo, pinta la montaña de azul y podrás comunicar lo que yo te pido?.

Asimismo, dijo que los mensajes de Dios los recibía ?telepáticamente? y que la humanidad no está preparada para saber quién es.

?Tardé cinco años en pintar la montaña de azul. Y ahora me tiro diez horas cada día pintando los picos de blanco. Con los picos de nieve está bellísima?, contó.