El fútbol argentino frente a una época de vacas flacas

Poco se movió el mercado de pases este verano, sobre todo entre los denominados "equipos grandes". Salvo excepciones, la realidad demuestra que no son tiempos de prosperidad

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 Cristian Hoerth (fotomontaje) 162
Cristian Hoerth (fotomontaje) 162

El mercado de pases argentino, sin grandes figuras ni pases rutilantes, revela la pobreza de recursos que viven los clubes y las limitaciones que tienen los entrenadores a la hora de armar sus equipos.

La excepción a la regla la sigue marcando Boca, merced a los logros obtenidos en los últimos años y las millonarias ventas que registró, y que le permitieron darse el lujo de repatriar al talentoso enganche de la Selección, Juan Román Riquelme.

Boca ganó cuatro de las últimas siete ediciones de la Copa Libertadores y en el lapso de un año vendió a España a Fernando Gago, en 26 millones de dólares, y Ever Banega, en 27 millones.

El otro equipo argentino que todavía puede engrosar sus filas con figuras es River, que este año sacudió el mercado con la llegada del uruguayo Sebastián Abreu y el defensor de Racing, Gustavo Cabral.

Sin embargo, la institución de Núñez atraviesa un delicado momento institucional y futbolístico, con pocos logros deportivos en los últimos tiempos y lejos de ser aquel semillero que todos los años exportaba talentos por millones a Europa.

Los dos clubes de Avellaneda, Racing e Independiente, que tuvieron años de gloria y eran habituales compradores de grandes jugadores para apuntar al título todos los años, hoy viven una pobre realidad.

La Academia, gerenciada desde hace más seis años luego de la quiebra, tuvo que vender parte del pase de varios juveniles para poder afrontar las deudas con el plantel profesional, amén de no contratar ningún refuerzo para la nueva temporada.

Por su parte, el equipo dirigido por Pedro Troglio hizo el esfuerzo de retener a sus máximas figuras: Daniel Montenegro y Germán Denis, pero hasta el momento sólo sumó al experimentado colombiano Freddy Grisales.

San Lorenzo, campeón del Clausura 2007, tuvo que dejar partir al "Lobo" Cristian Ledesma, al "Pocho" Ezequiel Lavezzi y al "Malevo" Osmar Ferreyra, todas piezas claves en la obtención del título.

Con la partida de estos jugadores, los dirigidos por Ramón Díaz bajaron ostensiblemente el nivel en el segundo semestre y ahora deberán afrontar la Copa Libertadores.

Lejos quedaron los dorados años en que todos los equipos "grandes" renovaban sus esperanzas con la llegada de nombres consagrados que aportaban su fútbol para ilusionar a los hinchas.