Un poderoso empresario que cultiva el bajo perfil

El ingeniero Enrique Eskenazi, el nuevo socio de Repsol en YPF, es la cabeza de un grupo constructor y financiero que controla los bancos de Santa Fe, Entre Ríos, San Juan y Santa Cruz

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Amante del bajo perfil, este empresario de 80 años está al frente de Petersen, el consorcio creado en torno a una firma constructora y de ingeniería especializada en obras públicas que llegó a un principio de acuerdo para comprar hasta el 25% de YPF, la filial argentina de Repsol YPF, operación valorada en 3.750 millones de dólares.

El Grupo Petersen mantiene su participación en cuatro bancos provinciales situados en regiones de la Argentina con un amplio dinamismo económico en los últimos años.

En todos los casos estas entidades operan como agentes financieros de los estados provinciales o están directamente participadas en forma minoritaria por las provincias, razón por la que el grupo tiene lazos fluidos con los gobiernos locales.

Ingeniero químico con un postgrado en Chicago (EEUU), Eskenazi hizo carrera dentro del consorcio del sector alimenticio Bunge y Born hasta que en 1980 ingresó como directivo a Petersen, compañía que años más tarde compró a la familia fundadora de la constructora.

El empresario se estrenó en el mundo financiero en 1995 con la compra del Banco de San Juan, al que Petersen controla con una participación del 51,4 por ciento.

Conoció en 1996 a Néstor Kirchner, durante su gestión como gobernador de Santa Cruz (1991-2003), cuando Eskenazi se interesó en la privatización del banco provincial. En 1998 se quedó con el 51% de la entidad, cuyas acciones restantes conserva el estado provincial.

Es amigo personal de Kirchner e integró la selecta lista de los consejeros del ahora ex presidente, quien el pasado 10 de diciembre fue sucedido en el gobierno por su esposa, Cristina Fernández.

Sebastián, uno de los hijos de Enrique y quien intervino directamente en la negociación con Repsol YPF, también goza de la confianza del ahora ex presidente.

Eskenazi retomó la expansión de Petersen en 2003 -ya con Kirchner como presidente de Argentina- con la adquisición del 93,4% del Nuevo Banco de Santa Fe por parte del Banco de San Juan. Dos años más tarde el Nuevo Banco de Santa Fe adquirió el Nuevo Banco de Entre Ríos.

La transparencia de las operaciones con las que Eskenazi ganó terreno en el mundo financiero fue puesta en duda desde varios sectores de la oposición, que objetaron los bajos precios en que fueron vendidos los bancos, pero el empresario siempre alegó que invirtió en el país en momentos en que los demás sacaban su dinero al exterior.

Con estas cuatro entidades, el conglomerado bancario que capitanea Eskenazi suma activos por $9.877 millones (u$s3.135,5 millones), préstamos por $4.369 millones (u$s1.387 millones), depósitos por $7.681 millones (u$s2.438,4 millones) y un patrimonio neto de $1.500 millones (u$s476 millones), según datos del Banco Central.

Además, reúne 215 sucursales bancarias distribuidas en las regiones de la Patagonia, Cuyo y las provincias de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, las zonas más ricas del país.

"Debemos aceptar las cosas positivas que tiene la Argentina. Debemos tomarnos de ello y terminar con ese pesimismo y esa falta de necesidad de triunfar. Triunfar no es un pecado", aseguró a la prensa el empresario hace un año, cuando secretamente soñaba con dar el gran salto al mundo petrolero.