Algunos poemas de Juan Gelman

El poeta argentino ganó el Premio Cervantes, el más importante de las letras hispánicas. Gelman, de 77 años, es el poeta argentino más premiado de su generación

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Caras

Bondad verdad belleza dijo


son las tres caras de Dios dijo


y se le caía una luz


de la memoria la mitad


donde Dios era como muerte


que persuadía al niño para


que corriera a la selva en traje


de 780 años


o como-cuando sedució


a la comtessa de dia alta


que sus graves penas pasó


por no entregar querer o amor


y ese fue su más grande yerro


en el lecho o cuando vestida


se miraba bajo la tela


el brazo solo el brazo oscuro


que no fue almohada para nadie


y se secó y trajo el otoño


y los días se le cayeron


como hojas que crujían y


parecían padecimientos


y nunca más las dulces cuitas


ese leopoldo marechal


bondad verdad belleza dijo


y se le caía una luz


y las mentiras viajan 100


años y jamás llegan la


verdad revela que es mejor


decir la verdad y morir


y leopoldo se murió


no furioso contra los que


lo orinaron vivo y sangrante


o le pisaron el gran pájaro


que cantó y saltó como vivo


toda la tiempo que viviera


o le echaban en la mitad


tierrita sucia que les sobra


cada vez que la boca abren


ya que los polvos de la mundo


se depositan en algún


sitio o lugar y ciertamente


hay hambre por toda la cielo


se bajan a matar espadas


alzan un viento de caballo


eh don leopoldo marechal


por sus dos tiempos transcurrió


lo vestía como una túnica


tejida por el pueblo a


los buenos bellos verdaderos


que amasan pan atrás de todo


o dan de comer al claror


que sube de la muerte aunque


empuje niños a la selva


porque no hay Dios como la boca


hay que ofrendarse diariamente


para no hablar o no digamos


lo que es la garganta del alma


ea esas hambres vamos quiá


o ca mejor disimulemos


de leopoldo saltó un leopardo


lleno de trágico valor


que se comía toda la hambre


la más violeta de guardar


el poldo o pardo en su león


o astro que ardía con sus noches


sin saber si iba alzarse otra


como temiendo por la luz


ea leopoldo marechal


cuando cesó se le pararon


todos los ojos que guardaba


donde llorar en la cocina


o cocinar el lloro como


un tallo de maíz cargado


de hijitos en la espalda o como


espada la más vengadora


la del pueblo que dulce viste


sus heridas como soldados


agradecidos a la mama


fue así que leopoldo hizo:


un búfalo que anda en el aire


un falo que anda en la nación


un lo que anda hoy no andará


mañana cuando estemos suaves


como olvidados apagados


bajo la patria o tierrecita


que leopoldo regó y amó


y levantaba ciudadelas


para cuidarla humanamente


y dejándose bien atrás


se puso delante de todos


y así le crecieron noches


al bueno bello verdadero


un gran silencio lo cubrió


un gran amor lo destapó


y de sus brazos descendían


calores para la mitad


herida donde se inclinaba


pasaba como ungüentos sobre


los como tristes leopardos


que crepitan en el país


ea esas hambres vamos quiá


de leopoldo caía una luz


y cuando se fue su caballo


se encaminaba lento a


la grande sombra do lo pacen


y él sigue dando de comer


y su belleza se transforma


en otra parte de la mundo


diseminado como un pueblo


como si amaran no distintos


si dulcemente por tu cabeza pasaban las olas


del que se tiró al mar/ ¿qué pasa con los hermanitos


que entierraron?/¿hojitas les crecen de los dedos?/¿arbolitos/


[otoños


que los deshojan como mudos?/en silencio


los hermanitos hablan de la vez


que estuvieron a dostres dedos de la muerte/sonrien


recordando/aquel alivio sienten todavía


como si no hubieran morido/como si


paco brillara y rodolfo mirase


toda la olvidadera que solía arrastrar


colgándole del hombro/o haroldo hurgando su amargura


[(siempre)


sacase el as de espadas/puso su boca contra el viento/


aspiró vida/vidas/con sus ojos miró la terrible/


pero ahora están hablando de cuando


operaron con suerte/nadie mató/nadie fue muerto/el enemigo


fue burlado y un poco de la humillación general


se rescató/con corajes/con sueños/tendidos


en todo eso los compañeros/mudos/


deshuesándose en la noche de enero/


quietos por fin/solísimos/ sin besos



Mi Buenos Aires querido

Sentado al borde de una silla desfondada,


mareado, enfermo, casi vivo,


escribo versos previamente llorados


por la ciudad donde nací.


Hay que atraparlos, también aquí


nacieron hijos dulces míos


que entre tanto castigo te endulzan bellamente.


Hay que aprender a resistir.


Ni a irse ni a quedarse,


a resistir,


aunque es seguro


que habrá más penas y olvido.



Oración de un desocupado

Padre,


desde los cielos bájate, he olvidado


las oraciones que me enseñó la abuela,


pobrecita, ella reposa ahora,


no tiene que lavar, limpiar, no tiene


que preocuparse andando el día por la ropa,


no tiene que velar la noche, pena y pena,


rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente.


Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces,


que me muero de hambre en esta esquina,


que no sé de qué sirve haber nacido,


que me miro las manos rechazadas,


que no hay trabajo, no hay,


bájate un poco, contempla


esto que soy, este zapato roto,


esta angustia, este estómago vacío,


esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre


cavándome la carne,


este dormir así,


bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido


te digo que no entiendo, Padre, bájate,


tócame el alma, mírame


el corazón,


yo no robé, no asesiné, fui niño


y en cambio me golpean y golpean,


te digo que no entiendo, Padre, bájate,


si estás, que busco


resignación en mí y no tengo y voy


a agarrarme la rabia y a afilarla


para pegar y voy


a gritar a sangre en cuello


de "Violín y otras cuestiones"