Su gordura demoró dos horas la inyección letal

A Christopher Newton, un condenado norteamericano, se le prolongó la aplicación del compuesto químico porque no se le encontraba una vena para inyectárselo

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 AP 162
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El recluso fue ejecutado esta semana en Ohio por el asesinato de su compañero de celda.

Según informaron las autoridades del estado de Ohio, Newton, de 37 años, murió este jueves casi dos horas después de la hora prevista para su ejecución.

La portavoz del Departamento de Prisiones del estado, Andrea Dean, indicó que previamente se había indicado a los responsables de la ejecución que debido al grosor del reo, que pesaba 120 kilos y medía 1,80 metros, podían tomarse todo el tiempo necesario para localizar el mejor sitio donde insertar el vial.

La autorización para el retraso se produjo después de que Ohio tuviera un problema el año pasado con otro condenado a muerte, Joseph Clark, cuya vena se colapsó durante la ejecución y que despertó para avisar a los funcionarios de que el compuesto químico no funcionaba.

Un grupo de reos en el estado ha presentado una demanda contra la ejecución por inyección de compuesto letal, con el argumento de que es una muerte demasiado cruel y, por lo tanto, prohibida por la Constitución.

Newton, el ejecutado número 19 en lo que va de año en los EEUU, y el número 1.077 desde que se reanudaron las ejecuciones en el país en 1976, había renunciado a sus apelaciones y había dicho que quería morir.

El reo cumplía una condena por robo en vivienda y por violación de los términos de su libertad condicional en 2001 cuando mató a golpes y por estrangulamiento a su compañero de celda, Scott Brewer, tras una disputa.

Antes de morir, sus últimas palabras fueron "no me vendría nada mal un estofado de carne y un poco de pollo".

Para su última cena, Newton pidió que le sirvieran filete, espárragos, coles de Bruselas, queso feta, pastel y sandía, acompañado de un refresco.