?Buenos Aires, un millón de años atrás?

Fernando Novas recopiló en éste libro los antecedentes de Buenos Aires desde hace dos millones y medio de años. Las calles porteñas son escenarios de insospechados hallazgos paleontológicos. El autor describe un escenario fantástico

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¿Un Mesotherium en el Banco de Boston en pleno microcentro y un Sclerocalyptus en el Kavanagh de Retiro?¿También un Scelidotherium en el edificio de Shell y el caballo prehistórico Hippidion en el shopping del Abasto? Buenos Aires, un millón de años atrás, de Fernando Novas, con una narración didáctica y amena describe para todo público una geografía porteña desconocida: la prehistoria.

Si bien el libro anuncia que retrocederá un millón de años en el tiempo, en realidad los estudios abarcan casi dos millones y medio analizando los vaivenes climáticos, geográficos y, fundamentalmente, de la fauna.

Ya en el siglo XIX se rescataron en Buenos Aires los primeros ejemplares de fósiles durante la construcción de almacenamiento de agua como las cisternas y los aljibes o las excavaciones para la extracción de arcilla para la fabricación de tejas y ladrillos. Sin embargo, fue lo que es actualmente Puerto Madero y la franja por donde corre la avenida Leandro N. Alem el fragmento elegido por los pioneros científicos. ?Otra forma de descubrir fósiles en la antigua Buenos Aires era durante las grandes bajantes del río, lo que era aprovechado por los naturalistas de entonces para deambular en los toscales y aumentar las posibilidades de extraer restos más completos de animales antediluvianos directamente de sus tumbas milenarias?, señala Novas.

Al actual centro financiero no le faltó el Scelidotherium leptocephalum. El animal con sus tres metros de nariz a cola, hocico largo y angosto, garras en pies y manos, se alimentaba en lo que hoy es pleno microcentro porteño, un millón de años atrás. Así lo determinaron los restos exhumados como costillas en la esquina de las calles Florida y Santa Fe. También, otras partes de su esqueleto descubiertas en las calles Esmeralda y Juan D. Perón (el edificio de la empresa petrolera Shell).

Novas recuerda que en 1922 cuando se realizaban las excavaciones del Banco de Boston (avenida Roque Sáenz Peña y Florida) apareció una porción de mandíbula con los incisivos del Mesotherium, un animal prehistórico que se parecía a un carpincho. Mientras que en la misma época frente a la Plaza de Mayo otra de las obras desenterró los restos del mismo animal, los que fueron exhumados junto a los del gliptodonte Sclerocalyptus en el transcurso de las perforaciones a 14 metros de profundidad.

Durante la década de 1930, se alzaron los primeros rascacielos, como el Kavanagh; también ésa fue una fuente de patrimonio paleontológico con fósiles de más de setecientos mil años de antigüedad. Así ese punto turístico, la antigua pendiente de las barrancas de Retiro, tiene un pasado antediluviano, que no debe pasar inadvertido.

Megafauna

Hace alrededor de 120.000 años, en Buenos Aires había agua por todos lados porque gran parte de los casquetes polares se derritieron en una etapa interglacial, lo que provocó un ascenso del nivel del mar que avanzó sobre el territorio argentino. Las evidencias de este pasado marítimo hablan en otros puntos de la Ciudad como las barrancas de Belgrano, donde en el 1700 se obtenían conchillas de caracoles marinos para construir las edificaciones.

Este libro publicado por Siglo XXI pertenece a la serie Mayor ?La ciencia que ladra? y fundamentalmente, rescata más de 150 años de trabajos de investigadores como Charles Darwin, Francisco Javier Muñiz, Hermann Burmeister, Florentino Ameghino y Carlos Rusconi, entre otros, y al mismo tiempo lanza hipótesis sobre la extinción de estos grandes animales prehistóricos.

Buenos Aires, un millón de años atrás no pretende usar el tema de la extinción como la crónica de una tragedia anunciada sino que recuerda que en algunas circunstancias desde los seres microscópicos hasta gigantes de la naturaleza se reacomodaron tras soportar exigencias extremas, pero que en otras, no.

Más que curiosidades y datos excéntricos, Novas propone una reflexión equilibrada sobre el futuro a través del estudio de estas extinciones ya que considera que las condiciones ecológicas de estos tiempos han adquirido un ritmo acelerado, peligroso e imposible de ser ignorado donde el trama se debilita día tras día ?y esta vez el más engreído de los habitantes de este mundo no encontrará quién contenga su caída?, anticipa.

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