Fue boxeador, le hizo goles a Boca y ahora triunfa en su Selección

Autor de dos tantos en la victoria de su equipo por 3-1 sobre Irán, Omar Bravo, de las Chivas, fue púgil aficionado. Verdugo en alguna oportunidad de los boquenses, y cuando pocos lo tenían en cuenta, recibió la oportunidad de Lavolpe y noqueó a los iraníes con los goles que abrieron el camino de la esperanza mexicana

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Hoy la rompió y encaminó a México a la victoria por 3-1 sobre Irán en el debut de su equipo en la Copa del Mundo. Pero antes, mucho antes, el delantero de las Chivas del Guadalajara, Omar Bravo, el mismo que estuvo en duda hasta el final para ver si tenía un lugar en la Selección que dirige el argentino Ricardo Lavolpe, tuvo un pasado de boxeador.

En el mundo del pugilismo se desempeñó de forma aficionada hasta antes de convertirse en goleador. Sin embargo, tal vez con el mismo esfuerzo que necesitan los protagonistas del deporte de los guantes y las piñas, Bravo la tuvo que luchar para convencer no sólo a Lavolpe sino a un país futbolero dolido por la ausencia en la convocatoria del ídolo Cuauhtemoc Blanco.

Goleador de las Chivas de Guadalajara ?hizo un tanto en la goleada de su equipo 4-0 sobre Boca en la anterior Copa Libertadores- Bravo se reivindicó hoy como el ?9? de una Selección en la que siempre tuvo que pelear por su puesto, principalmente con Jared Borgetti y "Kikín" Fonseca por delante de él.

Así ocurrió hace un año, cuando avalado por su gran campaña en las Chivas, con el que se proclamó máximo goleador del Clausura mexicano, acudió esperanzado a Alemania en la Copa de las Confederaciones y no disputó un solo minuto. Incluso en las eliminatorias sólo estuvo presente en cuatro encuentros como suplente.

Ahora en Europa, Bravo se tomó cumplida venganza, porque, gracias a su oportunismo y sus dos goles, México resolvió un partido contra Irán que se le había complicado más de lo esperado. "Es un sueño haber marcado dos tantos tan importantes en un partido tan difícil", declaró tras el partido a la agencia EFE.

Ahora es difícil pensar que Bravo pueda volver al banco de los suplentes. Con perfil bajo y humildad, esa impronta que nunca se pierde, le dio un gran respiro a ese México que al menos hoy no tenía en los papeles demasiadas complicaciones.