La mala racha de Racing tiene también una explicación económica

La "Academia" pasa por un mal momento, con un sólo partido ganado, pero otros inconvenientes afligen al club. La conformación del plantel sigue en vilo, pero la empresa Blanquiceleste no reforzó al equipo. La lista que tenían prevista pero se no pudo conseguir

Guardar
 TELAM 162
TELAM 162

El mal momento de Racing tiene muchas explicaciones, sin embargo la principal causa se encuentra en la conformación de su plantel, que tendría que haber
dado un salto de calidad pero la empresa Blanquilceleste no reforzó al equipo con los jugadores que en su momento habían solicitado los últimos entrenadores.

Está información estuvo guardada durante mucho tiempo "bajo siete llaves", pero Télam tuvo acceso, por ejemplo, a la lista que en diciembre manejó el gerenciador Fernando Marín.

A pesar de la victoria del martes pasado ante San Lorenzo, la primera de Racing en el torneo Clausura tras doce fechas, los dirigidos por Diego Simeone siguen últimos en el certamen, teniendo el domingo "la gran posibilidad" de olvidarse del riesgo del descenso de categoría, algo que sucedería en caso de vencer a Argentinos Juniors.

Este plantel de Racing sufrió las lesiones de muchos jugadores, pero el mismo no pudo armarse como pretendían los ex entrenadores (Fernando Quiroz y Guillermo Rivarola, entre otros), algo que tiene un rol fundamental en esta paupérrima campaña del conjunto de Avellaneda.

Según pudo averiguar Télam, la lista de refuerzos que en diciembre tuvo en su manos Marín estaba integrada por el arquero Mauricio Caranta, los defensores Luciano Vella y el acuatoriano Neicer Reasco, los volantes Adrián Bastía y Diego Galván, y las prioridades como delanteros eran Marcelo Delgado, Sebastián Abreu y Darío Silva (tenían que llegar al menos dos de ellos).

Muchos de estos jugadores no son de los denominados "baratos", pero los mismos no eran de los más "caros" del mercado de pases del fútbol.

De esa lista sólo llegó Bastía. En vez de Caranta volvió Mario Cuenca, Julio Barroso (suplente de un suplente en Boca, llegó a Racing gracias a un favor de Mauricio Macri a su amigo Marín) le ganó la pulseada a Vella, Diego Galván prefirió ir a Estudiantes y el sexto delantero de Vélez, Lucas Valdemarín, tuvo un valor más acorde para Blanquiceleste porque la empresa no podía ni acercarse a lo que pretendía, por ejemplo, Abreu.

Claro, que si a un plantel sin jerarquía, que no se lo reforzó a pesar de que en el torneo pasado finalizó undécimo y en la temporada anterior siquiera se clasificó para la Copa Sudamericana, se le suman que en poco más de seis meses al equipo lo dirigieron cuatro cuerpos técnico diferentes, comienzan a encontrarse las causas de este mal momento.

Marín explicó en su momento que la prioridad pasaba por el pago de la quiebra, un hecho no menor, sobre todo si se tiene en cuenta que la empresa para cumplir con esa obligación que tiene por contrato le tuvo que pedir plata "prestada" a Racing Club Asociación Civil.

En ese sentido, sigue llamando la atención que aún Blanquiceleste no dio ninguna explicación pública a los dichos del contador Eduardo Gilberto, quien confirmó que Racing Asociación Civil le prestó plata a la empresa para pagar las cuotas de la quiebra, algo que se pudo realizar por un acuerdo firmado en el año 2003.

Tampoco desde la empresa, que tiene deudas con jugadores y empleados, más allá de que esto se desmienta, se informaron las causas del por que los empleados de Blanquiceleste pasaron hace poco más de un año a ser empleados de Racing Club Asociación Civil.