Los Steelers de Pittsburgh se quedaron con el Super Bowl XL

Superaron en el encuentro final disputado en Detroit a los Seahawks por 21 a 10 y así lograron el quinto título en la historia de la franquicia. El receptor Hines Ward fue elegido el jugador más valioso. Ben Roethlisberger, de sólo 23 años, es el mariscal de campo más joven en ganar un Super Bowl

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(EFE) -

El mundo de las apuestas esta vez tenía toda la razón en los pronósticos, los Steelers de Pittsburg se iban a proclamar como nuevos campeones de la XL edición del Super Bowl, y así fue después de disputarse el partido que ganaron por 21-10 a los Seahawks de Seattle.



Los Steelers no jugaron un partido espectacular en el Ford Field de Detroit ante 66.000 espectadores, pero si reivindicaron su condición de dinastía que habían ganado cuatro títulos en la década de los años setenta, ante un rival que en las jugadas decisivas siempre se pusieron la soga al cuello.



Las oportunidades que les dieron los Seahawks no restó para nada el valor del triunfo de los Steelers, que siempre hicieron las jugadas decisivas que necesitaron para conseguir su quinto título de Super Bowl, pero el primero en 26 años.



Aunque los Seahawks comenzaron muy bien el partido y se pusieron por delante en el marcador con un gol de campo, luego iban a llegar los errores y las faltas de su defensa cometieron cuatro para costarles 40 yardas en la primera mitad, que le impidieron inclusive tener un pase de anotación.



Tampoco les ayudó los tres balones que soltó el ?tight end? Jerramy Stevens, quien no pudo demostrar en el campo todas las bravuconadas que dijo durante la semana para enfrentarse dialécticamente al defensor Joey Porter, de los Steelers, que si cumplió las suyas.



Mientras eso sucedía con los Seahawks, los Steelers comenzaron a tener la suerte de su lado con varios pases del mariscal Ben Roethlisberger que al final consiguió el primero y polémico "touchdown" antes de irse al descanso.



Luego iba a llegar la sensacional avanzada por tierra de 75 yardas del corredor Willie Parker, para anotar el "touchdown" más largo en la historia del Super Bowl y poner a los Steelers con la ventaja parcial de 14-3.



El partido no quedó sentenciado porque Roethlisberger, que a sus 23 años se convirtió en el mariscal más joven en ganar un Super Bowl, cometió un error al lanzar un pase que le interceptó el defensa Kelly Herndon para retornar el balón 76 yardas, que no sólo fue un nuevo récord, sino que le dio nueva vida a los Seahawks.



Cuando los Seahawks volvieron a tener la gran oportunidad de cambiar la historia del partido, su mariscal del campo Matt Hasselbeck, que no había hecho mal las cosas, cometió el peor error al hacer un pase sin sentido que le interceptó el defensa Ike Taylor para originar la jugada decisiva del tercer "touchdown" de los Steelers.



Lo que podría haber sido una ventaja parcial para los Seahawks de 17-14, se iba a convertir en el definitivo 21-10 para los Steelers después que el recibidor Antwaan Randle El, un ex mariscal universitario, engaño por completo a sus rivales y en lugar de avanzar corriendo con el balón hizo un pase de 43 yardas a Hines Ward para que anotase fácil.



La acción, considerada con una de las mejores jugadas de engaño realizadas en un Super Bowl, le mereció a Ward ganar el premio de Jugador Más Valioso (MVP) después de recibir cinco pases por aire y avanzar 123 yardas.



Los Steelers, que se convirtieron en el primer equipo que siendo sexto clasificado al comienzo de la fase final consiguió el Super Bowl, completaron el octavo triunfo consecutivo, sin que ninguna de sus grandes figuras destacasen.



Su mariscal Roethlisberger, más conocido como "Big Ben" nunca hizo su mejor trabajo con el brazo y su corredor emblemático y estelar, Jerome Bettis, logró el gran sueño de un título de Super Bowl después de 13 años como profesional, y en su propia ciudad natal, pero se limitó a avanzar sólo 43 yardas con 14 acarreos.



El entrenador de los Steelers, Bill Cowher, también con 14 años al frente del equipo, la permanencia más larga en la actualidad dentro de la NFL, logró el quinto título que permitió a su equipo unirse a los Vaqueros de Dallas y 49ers de San Francisco como los tres únicos que los tienen.



Quizás, el enfrentarse a un rival que tenía la condición de histórico, fue algo que psicológicamente afecto a algunos jugadores de los Seahawks, que no fueron ni la sombra del equipo que en la temporada regular logró una marca de 13-3.



Ser también su primera participación en su Super Bowl después de 30 años de historia hizo que los Seahawks llegasen en plan bondadoso al regalar faltas innecesarias, balones sueltos, poco criterio a la hora de manejar el control del tiempo y decisiones desafortunadas por parte de Hasselbeck.



De ahí que para muchos haya quedado la gran duda racional de si el triunfo de los Steelers se debió más a los errores de los Seahawks que a sus propios aciertos. Resolver la duda ya no interesa a nadie y mucho menos a los seguidores de los Steelers que comenzaron de inmediato su celebración por el triunfo.



Mientras, serán los responsables de los Seahawks los que si tendrán que reflexionar sobre lo que sucedió en un partido que no pasará a la historia del Super Bowl porque nunca alcanzó la categoría de gran espectáculo deportivo que se mereció estar entre los mejores.



La gran fiesta deportiva del año en Estados Unidos llegó a su final en una ciudad que también dejó a sus organizadores con serias interrogantes si al final se cumplieron los objetivos de imagen y económicos que se habían establecido con la celebración del Super Bowl.