"Las manos", la nueva película de Alejandro Doria

La película está inspirada en episodios de la vida del padre Mario Pantaleo. El estreno del film protagonizado por Graciela Borges y Jorge Marrale está previsto para el segundo semestre del 2006

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Las Manos

es una película inspirada en episodios de la vida del Padre Mario Pantaleo (Jorge Marrale), un cura nacido en Pistoia (Italia) y radicado en la Argentina, que guiado por los misterios de la fe tiene "poderes" para diagnosticar y sanar enfermedades a través de la imposición de manos.



El film cuenta cómo el Padre Mario, acompañado siempre por su colaboradora y admiradora Perla (Graciela Borges), quien lo conoció debido a una dolencia en su cuerpo, construyen con sus propias manos y la ayuda de sus fieles, su iglesia, bautizada "Cristo Caminante", eslabón inicial de su gran obra, ubicada en la localidad de González Catán.



Nos muestra la pelea de este cura sanador por lograr la incardinación de esa iglesia para poder oficiar misa. Su forma de vivir con humildad y amor y cómo le hace frente a aquellos que dudan de sus poderes para sanar.



Asimismo el largometraje mostrará a un Padre Mario que día a día debe luchar contra el recelo de las altas autoridades de la Iglesia Católica, el gobierno de turno y la policía quienes no ven con buenos ojos su don ni el cariño de la gente que crece con el paso de los años.



Las Manos

, dirigida por Alejandro Doria, con guión cinematográfico de Juan Bautista Stagnaro y Alejandro Doria. Producida por Aleph Media  S. A., con el apoyo del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, en coproducción con la Universidad Nacional de la Matanza. Los productores asociados son Hector Cavallero, Corbelli Producciones, Horacio Grinberg, Film Suez, Tronera Producciones,- Zarlek Producciones y la colaboración de la Fundación Obra del Padre Mario.



El elenco está integrado por Graciela Borges (Perla), Jorge Marrale (Padre Mario), Esteban Pérez (Javier ), Belén Blanco (Silvia), Carlos Weber (Monseñor Arizaga), Jean Pierre Reguerraz (Spagnuolo), Carlos Portaluppi (Padre Giacomino), y Duilio Marzio (Monseñor Alessandri).



Conocido popularmente como el Padre Mario, José Mario Pantaleo nació el 1° de agosto de 1915 en Pistoia, Florencia, Italia. Hijo de Ida Melani y de Rafael Enrique Pantaleo, la Primera Guerra Mundial lo hizo emigrar junto a su familia a la Argentina para radicarse en la provincia de Córdoba. Allí, en un colegio salesiano realizó sus primeros estudios ya con vocación de ser sacerdote. Rodeado de una familia humilde, dedicada a la producción de seda, a los cuatro años de edad jugaba a ser cura, con una servilleta sobre una piedra, usando


un vaso y migas de pan que daba a las palomas.



Luego de unos años, sus padres deciden regresar al viejo mundo y en 1931 ingresa al seminario de Arezzo, en Toscana, siendo ordenado sacerdote en la Catedral de Mattera el 3 de diciembre de 1944. Cuatro años después Mario Pantaleo, enterado que solicitaban sacerdotes que desearan viajar a la Argentina, no dudó en regresar al añorado país para radicarse definitivamente. Llega al puerto de Buenos Aires el 4 de marzo de 1948 y comienza un camino con breves destinos: vicario de la parroquia San Pedro, de Casilda, al año la iglesia de La Guardia en Rosario, luego en Acebal, pueblito al sur de la provincia santafesina y en 1951 en el Hospital Provincial de Rosario. Por aquel entonces


quería estudiar Filosofía y Psicología.



Ya en los años 60, recibido de psicólogo, se radicó en la localidad de González Catán, donde crea fundaciones humanitarias, dedicadas a niños, adolescentes y mayores. Entre ellas se encuentra la Iglesia "Cristo Caminante".



Acompañado siempre de su pequeño maletín con su péndulo y una biblia, el Padre Mario ya era emblema de sanador. Tuvo el don de curar mediante la imposición de sus manos y diagnosticaba enfermedades ?que sanaba- con su péndulo. Para atender a los miles de seguidores se repartía entre un enorme salón en el barrio de Floresta, en una casa ubicada primero en Carlos Calvo 2360 y más tarde en Artigas 1351 (los enfermos hacían cola hasta la Avenida Juan B. Justo) y González Catán.



Era habitual que la gente llevara fotografías propias y de familiares para que el Padre Mario apoyara sus manos sobre ellas y sanara a la persona enferma. Simultáneamente con su tarea de capellán fue designado vicario de Nuestra Señora de Pilar.



El padre Mario tenía problemas de salud pero cuando le preguntaban por qué no se curaba a sí mismo, sonreía y contestaba que "cuando alguien recibe un don, es para darle a los demás, no para uno" y agregaba: "Tengo el poder de diagnosticar y curar porque Dios lo dispuso. Soy un brujito malandra que tiene a Dios de su lado".



Cientos de miles de personas, nucleados en las llamadas "Filas de la Esperanza" recurrieron a él a lo largo de décadas, incluídas personalidades famosas como el pintor Raúl Soldi, la empresaria Amalia Lacroze de Fortabat, los escritores Ernesto Sábato y Jorge Luis Borges, el historiador Félix Luna y los ex presidentes Arturo Frondizi y Carlos Menem, entre otras figuras. También era consultado por grandes especialistas. Por caso, el Dr. Raúl Matera le consultó en una oportunidad por dónde debía comenzar una operación de un tumor en la cabeza. El Padre Mario pasó el péndulo por la foto y le respondió.



El 19 de agosto de 1992, pocos días después de haber cumplido 77 años, José Mario Pantaleo muere en Buenos Aires. Su velatorio en el predio de González Catán se extendió por varios días y alrededor de 20 mil personas acudieron a la capilla ardiente. Allí, rodeado de un bello jardín se ubica el mausoleo donde se calcula que por año dejan su foto o alguna otra ofrenda quinientas mil personas