El lado oculto de Pampita

La modelo Carolina Ardohain al desnudo. Un especial en la señal Fashion TV develó su otra cara. Antes amable y dulce, hoy rebelde e irascible

Guardar
  162
162
  162
162

Tiempo atrás, Pampita caminaba por las calles de Recoleta y mientras iba al spa confesaba: "Odio los ruidos, las bocinas, las ambulancias de la ciudad y que no se duerma la siesta". Todo parece haber quedado muy lejos porque ahora los caminos que recorre son chilenos y lo que odia profundamente es realizar ejercicio físico.

"Este cuerpo se lo debo al spa y mucho a mi mamá y mi papá que me hicieron así", decía Carolina en un programa especial emitido por la señal de cable Fashion TV. Ahora embarazada, las rutinas que realizaba tres veces por semana en las cápsulas de ozono quedaron en el olvido.

Bienvenidas las manualidades y el alejamiento de su madre.

Thania Do Santos, la mamá de la modelo, aún vive en un humilde hogar rodeado por calles de tierra en General Acha, La Pampa, y dice que sólo se comunica con su hija vía correo electrónico. La relación entre ellas es por demás conflictiva y se acentuó este último año a causa de una herencia de cuatro millones de dólares que le dejó su padre a Pampita.

"Tuve que hacer un casting en donde me pidieron solamente que converse naturalmente y, como no me cuesta nada, la verdad es que me conversé todo", decía Carolina en el 2001 cuando la productora Cuatro Cabezas la contrataba como notera para El Rayo, que conducía la modelo María Vásquez. Eran tiempos de inexperiencia y calidez, donde se reía de sus propios errores y era cordial con sus colegas periodistas.

Pero ya nada quedó de la amable chica de la Pampa y los escándalos dieron paso a brutales enfrentamientos con la prensa y hasta se la pudo ver luciendo una remera con la palabra inglesa press, que significa prensa, tachada. Más directa imposible.
 
Confesó que debido al acoso mediático eligió alejarse del programa Dominico, que conducía Nicolás Repetto por Canal 13. Su participación en la novela de alto contenido erótico Doble Vida, por América, también fue un tema complicado. En el prostíbulo que regenteaba Moria Casán interpretaba a su secretaria, una chica más bien callada que no tenía escenas de sexo jugadas ni mostraba nada de piel. Pero un día los autores quisieron cambiar el rumbo de su personaje y Carolina se negó, alejándose de la ficción a la que pertenecía.

De su pasado no conserva ni a su mini perra chihuahua llamada Asunción que la acompañaba a todos lados. Ahora a su lado está Carmencita, una Beagle dulce, paciente y simpática. Todo cambia.