Chávez insiste con los misioneros americanos y quiere expulsarlos

Sigue la disputa por la decisión del líder venezolano de ordenar la salida de los religiosos. El régimen chavista cree que el grupo evangélico tiene vínculos con la CIA. Indígenas se manifestaron ayer contra la medida

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(AP) - En lo profundo de la selva del sur de Venezuela, indígenas vestidos con taparrabos y collares de cuentas se reunieron en un refugio para escuchar a su líder que les explicaba por qué deben salir del país los misioneros estadounidenses que les ayudan.

Los misioneros han estado ahí durante años, ofreciéndoles lecciones de la Biblia, ayudándolos a curar a los enfermos y estudiando minuciosamente su lengua.

''Ellos siempre nos han ayudado, siempre han vivido entre nosotros ¿Cómo pueden expulsarlos?'', dijo el líder de la etnia Joti, Timoteo Tute, de 42 años de edad.

El presidente Hugo Chávez asegura que el grupo evangélico estadounidense al que pertenecen los misioneros tiene vínculos con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de ese país y ha ordenado la salida de Venezuela de la misión Nuevas Tribus.

Cuatro familias de misioneros estadounidenses asignados a vivir en Caño Iguana afirman que esperan quedarse, pero están preparados para lo peor en caso de ser desalojados.

Después de 18 años conviviendo con la etnia Joti, la misionera Susan Rodman aseguró que junto a su esposo Dave ha criado tres hijos, ha aprendido a vivir en aislamiento y a batallar con epidemias de malaria.

''Ahora no puedo imaginarme la idea de no estar aquí'', aseguró Rodman de 56 años de edad, nativa de Carolina del Norte, Estados Unidos. ''He llegado a conocer a los Joti y a amarlos'', añadió.

Para otros en Venezuela, los misioneros extranjeros despiertan profundas sospechas. La misión Nuevas Tribus tiene asentamientos en zonas ricas en minerales de la selva venezolana, lejos de la mirada de las autoridades.

Chávez, que acusa constantemente a Estados Unidos de conspirar para invadir a su nación rica en petróleo, anunció su decisión ''irrevocable'' de expulsar a la organización de Venezuela acusándolos de explotar a los indígenas y de propiciar la ``infiltración imperialista''.

El grupo no ha recibido todavía alguna orden oficial, pero una familia misionera ha comenzado a salir porque expiró la visa de una de las hijas y tienen poca esperanza de que sea renovada.

Más de 200 misioneros mormones de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días fueron transferidos a otros países argumentando problemas de visa.

Nuevas Tribus tiene más de 160 personas en el estado Amazonas, a unos 660 kilómetros al sur de la capital, entre misioneros y otro personal. Repetidamente la organización ha enfrentado acusaciones de mal proceder en Venezuela.

Antropólogos y militares, entre otros, han acusado al grupo de ver a los indígenas morir de malnutrición mientras habitan lujosos asentamientos, de forzar a las comunidades a abandonar costumbres ancestrales y de crear sofisticados enclaves con pistas de aterrizaje para explotar oro, cuarzo e incluso uranio.

Según Alberto Muller, general retirado y gobernador de la región hasta 1985, el problema en Amazonas no es reciente. ''Desde que yo fui gobernador en esa época, de verdad me alarmé'', aseguró.

Desde que se estableció su presencia en Venezuela en 1946, el grupo ha sido investigado repetidamente.