Francia recibió la queja argentina por los dichos del embajador

Desde el gobierno de Chirac confirmaron que llegó la protesta de Buenos Aires por las palabras de Lott hacia el gobierno de Kirchnery volvieron a minimizar el cruce 

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Francia va a responder a Argentina despuésde haber recibido una carta de protesta por las declaraciones de su embajador en Buenos Aires, que calificó de "populista" al Gobierno de Néstor Kirchner, pero puntualizó que esas manifestaciones no deben ser considerados como una postura oficial francesa.

"Hemos recibido, en efecto, una carta de las autoridadesargentinas y evidentemente vamos a responder", declaró hoy a la prensa el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Jean-Baptiste Mattei.

Paralelamente, el embajador francés en Buenos Aires, Francis Lott, afirmó hoy en Buenos Aires que "no ha cuestionado al presidente Kirchner" ni ha "fustigado" la gestión del Gobierno argentino, además de señalar que en ningún momento quiso "ofender" al Ejecutivo ni al pueblo del país suramericano.

"Según lo que el mismo nos ha dicho, el embajador hizo (el martes) un discurso bastante extenso en el que expresó su posición sobre las relaciones políticas y económicas entre los dos países y ese discurso fue muy positivo", dijo Mattei.

A continuación, "efectivamente, dijo algunas cosas, pero que no tenían valor de toma de postura oficial del representante de Francia en Buenos Aires", precisó Mattei, al señalar que esas declaraciones habían sido efectuadas en una conversación "informal".

Según los periodistas que le escucharon, Lott dijo en su discurso ante representantes de una asociación francesa que el Gobierno argentino tuvo una actitud "populista" que llevó al grupo francés Suez a rescindir el contrato de concesión de Aguas Argentinas.

El embajador galo apuntó que en la fracasada renegociación del contrato de Aguas Argentinas, las autoridades locales tuvieron un comportamiento "un poco sesentayochista", en referencia a la rebelión de obreros y estudiantes en el "Mayo Francés" de 1968.

Suez, que controla el 39,93 por ciento de Aguas Argentinas, en la que participa la española Aguas de Barcelona, decidió el mes pasado retirarse de la concesión del servicio de agua potable y cloacas al fracasar la renegociación del contrato, en particular en el capítulo de las tarifas, congeladas desde inicios de 2002.