Emotiva despedida de la monja Leónie Duquet

Se leyeron palabras de Jacques Chirac en las que destacó ?la valentía y el hambre de justicia? de la religiosa desaparecida en la Argentina en la dictadura

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El presidente de Francia, Jacques Chirac, destacó ayer "la valentía y el hambre de justicia" de la monja Léonie Duquet, su connacional asesinada por la última dictadura militar y sepultada esta tarde en la parroquia católica de la Santa Cruz.

Las palabras de Chirac fueron leídas por el embajador de Francia en la Argentina, Francis Lott, durante la ceremonia que se realizó en los jardines del templo del barrio de San Cristóbal, escenario de la resistencia contra la represión ilegal de los años setenta.

"Hoy podemos, finalmente, decir adiós a la Hermana Léonie. Cerca de treinta años transcurrieron desde ese día de diciembre de 1977, donde su verdugo, el ex capitán (de Navío, Alfredo) Astiz, con un simple abrazo en el atrio mismo de esta iglesia, la condenaba irremediablemente a muerte", expresó Chirac en su nota.

"Al mismo tiempo tristes y llenos de esperanza, nos acordamos de la Hermana Léonie, de su ejemplo, de su alegría de vivir y de su valentía: ellos iluminan, más allá de los años, nuestra memoria", dijo el presidente galo.

Chirac, que agradeció el trabajo de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, y del Equipo Argentino de Antropología Forense, "que realizó una obra difícil pero extraordinaria", remarcó que "gracias a la determinación de las familias de desaparecidos y los esfuerzos de los poderes públicos, la verdad avanza".

"No se construye el futuro sobre el olvido. Sólo se lo puede edificar sobre la memoria", advirtió.

En su nota, el presidente francés se preguntó "¿qué crímenes había cometido la Hermana Léonie para merecer" su destino de desaparecida?. "¿De qué violencia era culpable aquélla que iban a torturar y matar? Estaba animada por su fe y tenía hambre de justicia.

Su rebelión no era ideológica ni partidaria, estaba marcada de humanidad", respondió.

Y añadió: "Hija del Evangelio, ayudaba a las familias cuyos hijos habían desaparecido. Con otras mujeres que valerosamente protestaban en Plaza de Mayo, desafiaba la barbarie", recordó.

"Francia puede enorgullecerse de contar entre los suyos a la Hermana Léonie, quien, por una causa justa, sacrificó su vida en la Argentina, país que amaba tanto como su tierra natal, país en el que ella era amada con la misma intensidad", dijo Chirac.

"La viva emoción que rodeó el anuncio del descubrimiento de su cuerpo, da testimonio, tanto aquí como en Francia, del carácter emblemático de su martirio", completó el presidente de Francia.

"Fiel a sus compromisos, Francia desea que todo se esclarezca sobre lo ocurrido durante los años de plomo de la dictadura y que los culpables sean finalmente condenados", concluyó Chirac.