El avance de productos chinos ya es un problema global

Tanto la Unión Europea como los EE.UU. buscan un límite al ingreso de textiles y calzados del gigante asiático. Argentina y Brasil intentan acordar políticas en conjunto

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La producción a bajo costo que genera China se volvió una preocupación, incluso para las sólidas economías del primer mundo.
 
La proliferación de productos originarios del gigante asiático, en especial textiles, calzado y electrodomésticos invade las góndolas de los supermercados de todo el mundo y ya no es problema difícil de resolver sólo para naciones periféricas, como la Argentina o Brasil, sino que afectan a las industrias más competitivas del hemisferio norte.

En ese contexto, la Comisión Europea y los países miembros celebrarán una reunión la semana que viene en la que tratarán sobre el sistema de cuotas empleado para algunos textiles chinos y que en el caso de los jerséis y pantalones ya han sido superadas.

Fuentes comunitarias indicaron que "probablemente la semana que viene" se reunirá el Comité de textiles, en el que se pasará revista a la actual situación y el Ejecutivo comunitario informará a los países del estado de las negociaciones con China.

La Unión Europea y China firmaron el pasado junio un acuerdo en el que se establecieron restricciones, hasta 2007, para las importaciones procedentes del gigante asiático en diez categorías de productos, tras las entradas masivas a comienzo de año que amenazaron con desencadenar una guerra comercial.

Negociaciones estancadas
Por su parte, las negociaciones entre los EE.UU. y China no prosperaron esta semana, pero persiguieron idéntico fin: contener el ingreso de productos textiles asiáticos, que arrasan con las confecciones locales.

No obstante, el jefe de la delegación estadounidense que negocia un nuevo acuerdo textil con China dijo que la actual ronda de conversaciones fue muy positiva, aunque regresó de Pekín con las manos vacías.

David Spooner, representante de la Oficina de Comercio Exterior estadounidense, señaló en una conferencia de prensa que los EE.UU. busca un "acuerdo de varios años lo suficientemente amplio".

Spooner dijo que "las dos partes están dispuestas a resolver el problema, pero preferimos esperar un poco y llegar a un buen acuerdo". Ambas delegaciones volverán a conversar a fines de agosto.

Con el acuerdo, los EE.UU. intentarán contener la entrada de productos chinos en el mercado estadounidense. La entrada de confecciones textiles procedentes de China al mercado mundial se disparó desde el 1 de enero de este año, cuando se eliminó el sistema de cuotas que había estado en vigor durante 30 años.

La industria textil estadounidense señala que el aumento de las importaciones chinas supuso el cierre de 19 plantas y la desaparición de 26.000 puestos de trabajo durante este año.

Pero las restricciones no benefician al consumidor medio. En el caso de los EE.UU., el límite a las restricciones a las importaciones que pide la industria textil significarían que los consumidores estadounidenses tendrían que pagar unos 6.000 millones de dólares más al año por las prendas, según algunos cálculos.

Controles en la Argentina

En nuestro país, el gobierno dispuso intensificar controles al ingreso de calzados, textiles y juguetes para lo cual designó una docena de aduanas de diferentes puntos del país por las que deberán canalizarse esos productos.

En ese aspecto, las aduanas Paso de los Libres, Rosario, Buenos Aires, Ezeiza, Córdoba y La Plata controlarán el ingreso de los tres productos considerados sensibles.

En las de Mar del Plata y Campana se verificará el ingreso de textiles y calzados mientras que en Bahía Blanca, Puerto Madryn, Río Grande, Santa Fe y Ushuaia solamente textiles.

Las medidas apuntan a frenar la evasión y el contrabando en las fronteras nacionales. Pero también quieren favorecer a los denominados sectores sensibles, calzados, textiles y juguetes, que soportan la competencia desde China y Hong Kong.

Algunos empresarios argentinos consideran que los textiles provenientes de Hong Kong son en realidad producidos en China e ingresados al país a través de maniobras de triangulación, para sortear algunas barreras que mantiene la Argentina contra importaciones provenientes del gigante asiático.

En tanto, una delegación de funcionarios brasileños se encuentra en nuestro país para acordar políticas conjuntas con empresarios argentinos y la Secretaría de Industria, entre otros puntos, en lo que refiere a la invasión de productos chinos.

De hecho, los fabricantes de juguetes de Argentina y Brasil acordaron semanas atrás una estrategia común de defensa frente a las importaciones chinas, que por su bajo costo y elevado volumen ponen en jaque a las empresas de los dos países.

China en números

El gigante asiático registró un aumento del 16 por ciento en julio, lo que significa, dadas sus grandes proporciones, un nuevo récord de 71 mil millones de dólares.

La actividad industrial en China se debe principalmente, al incremento de producción del sector automotor en un 55 por ciento en términos interanuales, el que, seguramente, será un factor de discordia en próximos años con otros países con fuerte producción de vehículos.

El informe se suma a los indicios de que la economía de China, tras haber tenido un crecimiento promedio de 8,6 por ciento durante los diez últimos años, está manteniendo un veloz ritmo de expansión pese a que el primer ministro Wen Jiabao dispuso medidas para atenuar la escasez de energía eléctrica y contener la inflación.

Este año, los especialistas prevén que la economía china crecerá este año 9 por ciento.