Fetiches para todos los gustos

Una ronda de mujeres es suficiente para dar cuenta de cuáles son las fantasías más extremas, en el tradicional saber popular y en las novedosas arenas de los nuevos tiempos

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Ellas lo niegan, pero es bien cierto que hacer los mandados es fuente de películas de todo tipo. Verdulero, carnicero, almacenero, joven embolsador del supermercado.

Si fuera meramente una fantasía popular, no sería tan antiguo el dicho de "el hijo del lechero". En fin, la larga literatura de la filiación es irrefutable.

También se le asemejan los rubros de la construcción, donde el sudor, la piel y la rudeza ganan más adeptas que cuantas que se atreven a confesarlo.
 
En estos esterotipos son frecuentes las combinaciones con las edades muy núbiles, para las más maduras; y en edades contrariamente avanzadas, para las más jóvenes.

Comerciantes de incierta nacionalidad aconsejan sobre vinos como los pares no han sabido hacerlo: la cana y la sapiencia carga su glamour, no sólo la lozanía.

En otro canal están los tímidos. Esa grey de anteojudos torpes, generalmente lánguidos o despojados, que suelen llevárselas bien con los libros y alguna que otra salida al teatro. Pueden ser aburridos y narcisistas, pero seguro que una dulzura de hombres.

Luego, los bruscos. Más allá de la profesión, son aquellos particularmente primitivos en todo aspecto. Hablan poco, son poco demostrativos, no recuerdan fechas ni nada, ellos son increíbles amantes, pero un poco desaprensivos. Hay ratones que se despiertan con un independentista hipersensible.

Guerreros. Son medievales, pero no importa, fácilmente el alma femenina viaja en el tiempo. Pregúntense sino por qué siempre son récord de taquilla películas como Gladiador, Alexander, etcétera. El honorable caballero de armadura al estilo de Richard Gere en Lancelot, convive con el rudo pelilargo Mel Gibson en Corazón Valiente. La boda en el bosque o el escape a lomo de corcel no está muerto en la psique femenina, plagada de princesas de cuentos de la infancia.

En este punto no se puede dejar de mencionar a cierto nicho cautivo del superhéroe.

El dócil y fuerte Hombre araña, el parco Batman, incluso el ilustrado Clark Kent tienen su morbo en la mente femenina.

Entre capas, cautiverio y cierta dosis de adrenalina, se llevan todas las de ganar, justamente por su heroísmo y porque aparte parecen trascenderlo todo, con un halo suprahumano de "no me importa nada" que provoca a las mujeres. Son los que llegan a la torre más alta, los dueños de la fuerza bruta y las juergas de entreguerras.

Derivado del héroe rudo, está el rey de los galanes en su versión más agreste y sexy: Brad Pitt en Leyendas de Pasión. Domaba caballos desde el primer minuto y el clímax duraba toda la película. Tenía grandes competidores en el filme pero su rebeldía y el cabello al viento, la masculinidad en medio de los campos y montañas eran un pasaje al romance.

El glamoroso. Aquí caen las más tradicionales, chicas con ambiciones, o bien fetichistas del brillo. Los reyes de la noche, del stereo, de la vela, los tragos y la palm. El chico urbano ultramoderno, cool, muy atractivo. Desprende dinero y confort por los poros. Galante, dedicado, muy que cuida a las chicas. Almas en pena o post teens, las que más eligen este galán. Pueden ser más bien electrónicos o más bien despojados como Horvilleur, Noble o el hijo de Piero, versiones de Matías Camisani. O bien, como se dijo, más glamorosos de los fierros, las grandes marcas de porte y los grandes restaurantes.

En definitiva, con dinero, sin dinero, de piel blanca, más oscura, más rubios o morochos, jóvenes o maduros. Las fantasías femeninas siguen siendo fuente inagotable y autónoma de favores. En definitiva, son capaces de amar imperfecciones o falencias con pasión de princesas sin condición.

Violeta Ayala