Ronaldinho tiene mejores amigos que Shevchenko

En un partido a beneficio del sudeste asiático, el equipo del brasileño ganó por 6 a 3. Jugaron las estrellas del fútbol europeo

Guardar

El Camp Nou se ofreció como escenario para la solidaridad, donde no faltó lo más exquisito del fútbol mundial, aunque el estadio barcelonista registró una entrada más que discreta que no contentó a todo el mundo.

A pesar de que la FIFA y la UEFA, organizadores del encuentro amistoso entre los once de Shevchenko y Ronaldinho, se vanagloriaron del gran éxito de la noche y de que la caja estuvo repleta de dinero, unos diez millones de dólares, el Camp Nou ofreció una imagen desangelada con no más de 35.000 aficionados, de los 98.000 que puede congregar a pleno rendimiento, algo que se verá dentro de siete días con la visita del Chelsea inglés.

Hubo una pregunta que planeó durante casi todo el partido: ¿Por qué no se repartieron gratuitamente todas las entradas, cuando el gran botín ya había llegado de las televisiones y de las donaciones de organismos?

La FIFA ha recaudado para la causa del maremoto en el Sureste asiático cerca de diez millones de dólares, tres de los cuales son originarios de la venta de los derechos de televisión a 120 canales y de la exigua taquilla del Camp Npou, y el resto en donaciones, las más importantes de la propia FIFA y UEFA.

El máximo organismo del fútbol mundial, no obstante, según su presidente, Joseph Blatter, matizó que el dinero del fútbol no irá a otra causa que no sea la de la propia familia. Por tanto, el fútbol de la zona devastada recibirá una ayuda de diez millones de dólares, para levantar el ánimo y, con lo que sobre, para levantar algún recinto que haya quedado aniquilado por el maremoto mortal del mes pasado. Y para nada más.

En Barcelona, en una noche fría y ventosa, el fútbol ofreció su mejor cara, la de la solidaridad, pero también la del arte, pues nunca antes se habían congregado en dos conjuntos tantas estrellas juntas y de tanta calidad.

Zidane, Henry, Ronaldinho, Shevchenko, Eto'o (quien renunció a recoger el premio de mejor jugador africano del 2004 para estar con el Barca), Beckham, Del Piero, Gerrard y una larga lista de jugadores imposibles de ver en un once de verdad, por lo inalcanzable de sus fichas, hicieron las delicias del público, en un choque relajado y sin marcas.

Juego al ralentí, en busca de ese gesto que levanta la admiración, filigranas a raudales y el talento expresado en su máxima intensidad, crearon una excelente conexión entre el césped y el gélido graderío del estadio del Barcelona. El resultado, lo de menos, acabó con una victoria del 'once de Ronaldinho' por 6-3 al 'once de Shevchenko'.

La fiesta fue completa en casi todos los sentidos, aunque también se vivió un susto, cuando en los prolegómenos del partido, se originó un pequeÑo incendio en el Camp Nou, que fue sofocado por los bomberos, justo después de que concluyese un acto protocolario entre las principales personalidades, entre ellas Joseph Blatter y el presidente de la UEFA, el sueco Lennart Johansson. EFE