El SIC aplastó a Alumni y es tricampeón de la URBA

Estadio repleto, pleno sol, cuatro tries en un partido, qué más pueden pedir los jugadores e hinchas del San Isidro Club

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Estadio repleto, pleno sol, cuatro tries en un partido, qué más pueden pedir los jugadores e hinchas del San Isidro Club para sentirse plenos en esta nueva coronación en el rugby de Buenos Aires

Jugaban Alumni y SIC, los dos mejores equipos de la fase regular del torneo de rugby que organiza la URBA. Se enfrentaban en el encuentro decisivo y, si bien Alumni llegaba con el "mote" de candidato, por haber sido el mejor en todo el año, al SIC estos son los partidos que le gustan jugar, y definitivamente mejor le sientan.

Desde que se instaló este sistema de campeonato (rueda clasificatoria, semifinales y final) en el año 1998, el SIC participó de los encuentros decisivos, en 1998, 1999, ( 2000 no se jugó ), 2002 y 2003 y 2004, ganando cuatro de esos cinco partidos. Y en la cancha definitivamente se notó.

Pese a comenzar perdiendo, por un rápido acierto de Van der Ghote que puso a Alumni 3 a 0 en el tanteador, el equipo de Boulogne lentamente se empezó a organizar y diagramar su estrategia para triturar a su rival. Y si bien comparar deportes cuando se habla de deportes no es lo ideal la final de ayer pareció un combate de boxeo, donde el SIC lentamente comenzó a poner entre las cuerdas al equipo de Tortuguitas para ganarle por KOT ( Knock out técnico ) en el último round, ya que Alumni se retiró con dignidad anotando un try en la última jugada del partido.

Los primeros 40 minutos encontraban a Alumni con viento a favor y las ganas de demostrar porque fue el mejor equipo de la fase regular, el que mejor jugó, el más contundente y el que llegaba con todas las aspiraciones de ser campeón. Pero enfrente estaba el SIC y su experiencia, que lo esperó, lo presionó, lo hizo equivocar, y hasta lo perdonó en varias oportunidades.

Alumni pecó de ingenuo en varias ocasiones cuando a los 10 minutos del primer tiempo tuvo penales a favor dentro de las 25 yardas del SIC y fue a jugar al line en vez de pedir palos y sumar de a tres. Tiró la pelota torcida en el line, la primera, y hubo knock on en la segunda.

¿Resultado? El SIC pasó el peligro, Alumni no sumó puntos, y los nervios empezaban a brotar en el equipo de camiseta roja y blanca. Inmediatamente, un penal infantil, de los tantos que cometió Alumni, hizo que Cilley anotará sus primeros tres puntos para el SIC.

El partido estaba plagado de imprecisiones, mucha presión de los dos lados, demasiado tackle, abuso de las patadas a cargar y al fondo de la cancha, y la película se repetía. Alumni intentaba, pero el SIC lo hacía equivocar, y sumaba otra ves de a tres con el pie de Cilley.

SIC sumaba desde los errores de Alumni. Así se produjo el primer try de la tarde, después de una sucesión de pases errados por los hombres de Alumni, la recuperación de la pelota por parte de Martin Rospide, la brillante corrida de Federico Serra, el apoyo de Cilley y la llegada de Tomas de Vedia, generaban el primer try y el consecuente desmoronamiemto anímico para Alumni, quien a pesar de eso no renunció a jugar con el maul (que tantas satisfacciones le dio a lo largo del año).

Pero seguía cometiendo errores, y el SIC se alejaba en el tanteador, ya que al final del primer tiempo, Bryan Anthony logró la segunda conquista para el SIC después de una dudosísima jugada que fue convalidada después de consultar al video ref (árbitro que mira el partido por televisión).
Final del primer tiempo, ganaba el SIC 16 a 3.

El segundo tiempo era ideal para el SIC que ganaba por 13, y jugaba con los nervios y la desesperación de su rival. Es ahí donde apareció la experiencia del "tricampeón" que lo esperó, enfrió el partido y lo presionó para que Alumni se siguiera equivocando.

Pasaban los minutos y Alumni intentaba pero no podía, hasta que Van der Ghote llegó al ingoal para sumar de a 5, aunque a la jugada siguiente los de Alumni cometen penal y Cilley suma de a tres.

Alumni no podía consolidarse, plasmar se esquema de juego. Estaba rodeado por los 15 jugadores del SIC que cumplían con su trabajo a la perfección, maravillosamente guiados pos Bruno Vitale y José Cilley, quienes apenas podían, pateaban la pelota al "cajón" para que Alumni otra vez tenga que volver a empezar desde el fondo, y se siga equivocando.

El golpe letal llegó a las 19 minutos del segundo tiempo, cuando después de un scrum en mitad de cancha, Vitale puso una patada al fondo, a las espaldas de los backs de Alumni quienes no atinaron ni siquiera a darse vuelta para, al menos "molestar" a Tomas de Vedia quien recogería la pelota dentro del ingoal de Alumni para apoyarla abajo de los palos. Try, conversión y partido liquidado 19 - 8.

Faltaba el try de Franzini y el drop de Cilley para que la fiesta sea completa, el marcador reflejaba una superioridad abismal por parte del SIC que ganaba otro campeonato con absoluta claridad. La final se la llevaba de punta a punta, no solamente borrando de la cancha a Alumni, sino que jugó un partido brillante.

Los de Alumni no se entregaron y se dieron el gusto de terminar el partido con un try; de alguna manera fue despedirse con la frente bien alta, porque para las estadísticas, Alumni fue el mejor del año: ganó todo lo que jugó en la etapa regular, destrozó a sus rivales (incluido el SIC), pero otra vez falló en un partido decisivo.

El árbitro internacional Pablo Deluca dio el pitazo final y los de Alumni saludaron a sus rivales y se abrazaron en una ronda íntima, tal vez para saludarse, mirarse a la cara y no reprocharse nada. Intimamente saben que fueron los mejores, aunque en las estadísticas el SIC figure como campeón.

Del otro lado, los zanjeros dieron rienda suelta a sus festejos, el número 23 en 69 años de vida. Increíble, fantástico, maravilloso; además de haber ganado el título en la intermedia y ser sub campeones en la pre intermedia.

"Un modelo de rugby, una forma única de pensar, un estilo de vida", como dicen quienes forman parte de ella. Salud campeón.