Doble crimen de Haedo: las mujeres fueron torturadas antes de morir

Los investigadores manejan dos hipótesis: que los asesinos golpearon a las víctimas para que les confesaran dónde ocultaban el dinero o porque querían verlas sufrir

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La madre y la hermana de un comisario de la Policía Federal, asesinadas en su casa de Morón, fueron golpeadas y tajeadas antes de ser estranguladas, por lo que se sospecha que fueron torturadas por odio o para que revelaran dónde guardaban dinero.

Fuentes policiales y judiciales informaron que Marta Beatriz Carino de Contini, de 78 años y María Teresa Lucía Contini, de 44, sufrieron golpes de puño y patadas y cortes mientras estaban con vida y que, luego, fueron asesinadas por estrangulamiento.

La sospecha de los investigadores es que la o las personas que mataron a las mujeres ejercieron torturas antes de concretar los crímenes.

Para los pesquisas esto puede tener dos posibilidades: que existía tanto odio que los asesinos quisieron ver sufrir a sus víctimas o que exigieron que las mujeres revelaran dónde escondían dinero.

Lo cierto es que en la casa de la familia Contini se hallaron 1.300 pesos dentro de un placard, lo que en principio hizo presumir que la hipótesis del robo debía quedar descartada.

Sin embargo, los investigadores confirmaron que la mayor de las víctimas cobraba una pensión de unos 3.500 pesos por el fallecimiento de su esposo, un comisario inspector asesinado en 1973 en el frente de la misma casa en la que aparecieron los cuerpos de las Contini.

"Creemos que las mujeres no gastaban la totalidad de esos 3.500 pesos y que en algún lado pudieron haber guardado ahorros", dijo uno de los investigadores.

Por eso, se pidió un informe para establecer si existía alguna cuenta bancaria a nombre de Marta Beatriz Carino o de María Teresa Contini, donde pudieran tener más ahorros.

En principio, el comisario de la Federal Luis Mario Contini (hijo y hermano de las víctimas) dijo desconocer si las mujeres tenían guardado dinero en algún rincón de la casa.

Según los resultados de la autopsia, los crímenes se produjeron en la noche del jueves y la mañana del viernes.

La última vez que fueron vistas con vida fue el jueves 15 a las 18, cuando una vecina estuvo conversando en la puerta de la casa con la menor de las víctimas.

La madre del comisario Contini fue hallada en el piso de su habitación, con sus muñecas y sus tobillos atados y con signos de haber sufrido golpes con un objeto duro en su cabeza.

Además, esta mujer alta, robusta y con un peso superior a los 100 kilos que se desplazaba sólo con la ayuda de un "andador", tenía una media de nylon enrollada en el cuello y una toalla sobre la cabeza. Las causas de su muerte fueron asfixia por estrangulamiento.

En el caso de María Teresa, su cadáver fue hallado sobre la cama de su dormitorio. Tenía golpes provocados por un puño y patadas en distintas partes del cuerpo, cortes en la cara y la cabeza.

Los peritos determinaron que la causa de la muerte fue la misma que la de la madre. Encontraron un cable de un alargador de dos metros de largo enrollado (tres vueltas) en el cuello y papeles "tissue" dentro de su boca y en los orificios nasales.

El hecho se produjo en el chalet de Ameghino al 700, casi esquina Alberti, de Villa Sarmiento, partido de Morón, donde Marta vivía casi postrada en una cama por una antigua enfermedad, junto a su hija María Teresa.

Según los testimonios, María Teresa sufrió años atrás una enfermedad irreversible en su visión y, desde entonces, comenzó a empeorar su estado psiquiátrico. "Era una mujer muy nerviosa, con estados de ánimos muy cambiantes, lo que le generaba reacciones a veces incomprensibles", dijo una fuente del caso.

Las constantes peleas entre las mujeres y con otras personas las llevó a echar en reiteradas oportunidades a las empleadas domésticas y a las enfermeras que cuidaban a Marta.

La última que trabajó en la casa de Ameghino fue una mujer que había sido contratada una semana antes del crimen, pero ésta desapareció del lugar y nunca más fue vista.

Ahora, los investigadores están abocados a encontrar a las mujeres que trabajaron en las últimas semanas en la casa.

"No es solamente una ni dos. Son las que estuvieron trabajando ultimamente en la casa, ya que trabajaron kinesiólogas, enfermeras y empleadas domésticas, entre otras", dijo la fuente.

El fiscal del caso, Horacio Vázquez, interrogó durante las últimas horas a varios vecinos que aportaron algunos detalles sobre quienes trabajaron en el lugar, mientras aguarda los resultados de las pericias realizadas al mechón de pelo hallado en la mano de una de las víctimas.