Volver a liberarnos como en 1816

La Declaración de la Independencia fue un acto de valentía, un movimiento patriótico que surgió del sentimiento más profundo de aquellos hombres que se reunieron a los nueve días del mes de julio de 1816 en el Cabildo de Tucumán. Pero la Argentina de 2004 tiene que lograr liberarse de otras dominaciones

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Fueron las provincias las que se unieron para desligarse de España, tratando de mantenerse unidas en uno de los momentos más críticos que vivió el país.
Significaba un gran compromiso, el rechazo de una realidad adversa y el comienzo de una nueva etapa de serios interrogantes.

Para lograr todo esto tuvieron que mantenerse unidos, tratando de interponer el valor de la independencia frente a los intereses de los muchos grupos que dominaban el territorio argentino. Lo que distinguía a esa sociedad de la actual era su poder de síntesis, dónde el concepto de nación prevalecía ante todo.

Hoy los intereses parciales y de algunos grupos se enfrentan con esta libertad.
A diario se observan conflictos, marchas, manifestaciones que, en vez de acercar soluciones, se alejan más del objetivo común. Alientan con una pasión desmedida que separa, sin detenerse a pensar y a reflexionar que sin unidad no existe la verdadera nación que soñaron aquellos líderes argentinos de la independencia.

Según el periodista y abogado José Benegas: ?El del 9 de julio fue un acto casi simbólico y lo único que pudo rescatarse de un proceso que se inició con la Asamblea del año 13 y culminó con la Constitución unitaria y monárquica del 19. Pero la Argentina nació después; en 1853 cuando ese propósito de hacer de la Argentina un país, puso el acento en las instituciones y la libertad de los individuos.? Además destacó esta fecha como un hito histórico pero aislado en medio de una época de gran desorientación, aclarando que ese haya sido tal vez el mayor parecido con la época actual.

Lo cierto es que el único proyecto exitoso en lo institucional es el que comienza con la Constitución Nacional. Tan así es que más tarde ese camino también se abandona y no por casualidad la Argentina, pese a soñar todo el tiempo con su independencia externa, construye dependencias internas y vuelve a la situación anterior a la organización nacional. ?En 1816 dijimos que queríamos ser algo, y en 1853 encontramos algo serio para ser. En 1816 nos proclamamos libres de España y en 1853 nos liberamos de nuestros liberadores.?, sostuvo Benegas.

A este testimonio se le sumó el pensamiento del historiador José Ignacio García Hamilton, que hizo hincapié sobre el tema de la sociedad de la revolución y la actual con un proverbio anglosajón que dice: ?Los mendigos no eligen.? Aquel que tiene carencias no puede elegir libremente, el 9 de julio es el día patrio en dónde se da el primer paso hacia la libertad.

La década entre 1853 y 1930 mostró un crecimiento tanto económico como social, que luego declina en los años siguientes hasta llegar a la actualidad. Los países americanos que se independizaban tenían una sensación de que en su continente todo era posible, existía una utopía idealista que disfrazaba hasta las peores situaciones.

?Somos un pueblo sin esperanzas, sin principios y con un conjunto de valores que involucionan a medida que pasa el tiempo?, agregó Hamilton. La dependencia ya no es con España sino que fue reemplazada por la propia incapacidad de los argentinos, el idealismo fue dejado de lado para poner las miserias humanas y sus limitaciones antes que los desafíos nacionalistas. ?El hecho de no poder satisfacer las necesidades de los habitantes, la pobreza, el hambre y sobretodo la deuda que Argentina tiene con los países del extranjero, nos transforma cada vez más en dependientes y nos aleja de la libertad.? dijo.

Y para terminar el tema, Benegas agregó que en el 2004 ya no dependemos de nadie como país, ?pero no abandonamos la tendencia a buscar dependencias fantasmas, cuando el verdadero camino de la libertad y la construcción de un país grande está en poner al Estado en su lugar y dejar de poner esperanzas en unos líderes épicos que sueñan por nosotros y transforman nuestra vida en pesadilla.?
                                      
                                                                   Catalina Weiss
                                                              cweiss@infobae.com