El paradero del cardiólogo Moisés Luis Zagala González, médico venezolano francés detenido desde agosto de 2025 por la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), es desconocido desde los bombardeos ocurridos el 3 de enero de 2026 en Caracas. El galeno se encontraba recluido en la Brigada de Policía Militar de Fuerte Tiuna, tras ser arrestado en el estado Bolívar y posteriormente trasladado al recinto militar, donde se perdió todo contacto con él luego del ataque militar de fuerzas estadounidenses.
La detención de Zagala se remonta a hace más de cinco meses, cuando funcionarios de la DGCIM lo aprehendieron en Bolívar. El médico, en 2022, había denunciado amenazas y presiones por parte de presuntos agentes del FBI, quienes lo acusaban de delitos informáticos y le exigían colaboración bajo amenazas. No solo el FBI sino que también la Fiscalía del Distrito lo señaló de ser un cracker, un experto en vulnerar sistemas informáticos.

Según su familia, Zagala fue trasladado a la cárcel de Fuerte Tiuna sin que mediara el debido proceso, lo que ha generado inquietud por la falta de información oficial sobre su situación actual.
Gustavo Adolfo Zagala, abogado y hermano del médico desaparecido, a través de un video, ha instado públicamente a la jueza Yolimar Pérez, responsable de la orden de detención y traslado de Zagala al recinto militar, a informar sobre el paradero y estado de salud del galeno. La solicitud se extiende a los fiscales José Moreno, con competencia internacional, y Jesús Orlando Sánchez Hernández, de la Fiscalía 75, quienes participaron en el proceso judicial.
El intento de comunicación por parte del Consulado de Francia en Caracas hacia los fiscales involucrados ha resultado infructuoso, según reveló Gustavo Zagala. Asimismo, el abogado de la familia, Juan Guillén, ha intentado contactar a la jueza Pérez, quien se ha negado a atenderle, aumentando la preocupación y el hermetismo en torno al caso.

El relato
Familiares y amigos del doctor Moisés Luis Zagala González, relatan que, desde mayo 2022, el galeno empezó a recibir amenazas, presiones y persecución en medios digitales por parte de supuestos funcionarios del Buró Federal de Investigaciones de los Estados Unidos (FBI), con la excusa que había creado un software malicioso y otros hechos que la familia y amigos de Zagala desconocen.
Carlos Arturo Zagala González, Luis Alberto Borges Tovar, Andrea Patricia Zagala, Daniela Alejandra Zagala, Rossany Rodulfo, Yuranis Salazar y Keidyn Ladera, amigos y familiares, denunciaron el hecho ante al Fiscalía el 1 de septiembre de 2025.
La cronología de los hechos revela que el 3 de mayo de 2022, el hermano de Moisés Zagala, Gustavo Adolfo Zagala, residente en Estados Unidos, recibió la visita intimidante de presuntos agentes del FBI, quienes amenazaron con perjudicar su proceso migratorio y el de su familia.
Aseguran que Moisés Zagala recibió advertencias indirectas para colaborar con el gobierno estadounidense bajo amenaza de una campaña de desprestigio y destrucción económica y moral, “a lo que se negó rotundamente”. Ante estos hechos, el médico formalizó la denuncia ante el Ministerio Público en Ciudad Bolívar y se puso a disposición de las autoridades venezolanas. “El acoso y las presiones continuaron”.
Revelan que fueron sorprendidos cuando el 1 de agosto de 2025, el médico, al salir del Centro Clínico Universitario de Oriente (UDO) en Ciudad Bolívar, fue interceptado y secuestrado en la avenida Táchira de Ciudad Bolívar “por un grupo de personas armadas, a bordo de camionetas, sin distintivos, vistiendo uniformes vagamente militares”, quienes lo subieron a uno de los vehículos. “Así comenzó nuestra pesadilla”, dijeron.

Inicialmente, presumían que era hampa común, por lo que visitaron la morgue y todas las sedes policiales de la ciudad sin dar con su paradero. A las 7 de la noche de ese 1 de agosto, tras horas de incertidumbre, supieron por rumores que el médico había sido privado de libertad por funcionarios adscritos a la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) que funciona en la Avenida Angostura de Ciudad Bolívar.
Aunque inicialmente se negó su detención, la DGCIM reconoce que está ahí de visita para una entrevista. “Replicamos que entonces era libre de irse; la respuesta de los funcionarios fue que no era libre de irse a su casa”.
Finalmente, se permitió a uno de los familiares visitarlo brevemente bajo estricta vigilancia, así Carlos Arturo Zagala González entra a verlo “por 5 minutos delante de 10 personas con armas de gran potencia y en actitud intimidante”.
También habla brevemente con Jesús Orlando Hernández, fiscal 75 del área Metropolitana de Caracas, “el único que dio su nombre, porque los demás se identificaban como Comandante Piraña, el Chacal, el Negro Acasio y apodos similares”, lo que lleva a los familiares del médico a sospechar de la legitimidad de los procedimientos.
Desconociendo cómo funciona desde hace años los cuerpos de Inteligencia, la familia Zagala se confiesan confundidos. “Pensábamos que los policías en Venezuela estaban obligados a identificarse y llevar un porta nombre, especialmente al practicar detenciones”, por lo que pensaron que era un “grupo parapolicial”. No había ninguna orden de un tribunal para detener a Moisés Zagala porque estaba ahí “de visita”.

Botín de guerra
Ese mismo 1 de agosto, en la tarde, la DGCIM, con una orden de la juez Yolimar Pérez, allanó el apartamento B-1, piso 2 del Edificio Stanco, en la avenida Jesús Soto de Ciudad Bolívar, donde el doctor Zagala vivía con su pareja y su hijo de 7 años, pero no les han permitido regresar a su hogar.
Ese mismo día, el apartamento de Moisés Zagala, B-1, piso 2 del Edificio Stanco, en la avenida Jesús Soto de Ciudad Bolívar, fue allanado por orden judicial de la juez Yolimar Pérez. Sin embargo, el inmueble permanece bajo control de personas cuya identidad desconocen, quienes continúan accediendo al lugar y retirando pertenencias sin supervisión legal y sin permitirle a la pareja e hijo de 7 años del doctor poder acceder a su hogar.
Entre los objetos sustraídos se encuentran dinero, ropa, enseres personales y medicinas de un menor, lo que genera dudas sobre la relación de estos bienes con la investigación de un supuesto delito informático. Además, tanto el apartamento como el vehículo del médico siguen en poder de los mencionados sujetos.
Los bienes de la pareja están en manos de los funcionarios, no solo el apartamento, también, una camioneta color plata, jeep Cherokee Limited, placas MEC-90N 2005, vehículo en el que se trasladaba el doctor Zagala cuando fue detenido.
El 3 de agosto de 2025, Moisés Zagala fue presentado ante la jueza que ordenó el allanamiento, pero, a pesar de contar con abogados de confianza, se le asignó un defensor público en contra de su voluntad.

El defensor público habló con la familia del médico, la noche de la audiencia: “nos pidió que no lo identificáramos, que no podía hacer nada por Moisés, que la jueza estaba esperando instrucciones desde Caracas y que lo iban a dejar privado de su libertad”.
Aunque la juez ordenó su traslado a un sitio de reclusión en Anzoátegui, pasaron 30 días sin que su defensor ni su familia tuvieran contacto con él. La defensoría pública de Bolívar hizo diligencias para ubicarlo, sin resultado alguno. “Moisés no estaba recluido en el lugar a donde la jueza lo envió. Los supuestos policías desacataron la orden de la jueza”.
La familia y amigos acudieron a formalizar por escrito la denuncia ante el Ministerio Público, solicitando el 1 de septiembre de 2025, que se aclare dónde estaba detenido Moisés Zagala y cuál era su estado de salud. Solicitaron “fe de vida junto con posibilidad de contactarlo directamente”, así como se les permitiera acceso a las actuaciones judiciales y se les regrese el vehículo y el apartamento mencionado a su pareja e hijo menor.
A principios de 2019, el médico ahora desaparecido estaría anunciando su nueva herramienta en la web: “Private Ramsomware Builder” (programa de secuestro de datos privado) al que llamó “Thanos”.
El FBI lo investigaba desde entonces, señalándolo de diseñar herramientas de software malicioso que se infiltra en las computadoras y encripta sus contenidos, que solo puede ser desactivado por sus creadores con una clave que proveen a sus víctimas luego de pagar una extorsión.
El galeno, con doble vida, no solo vendía el programa, sino que permitía adherirse al mismo a cambio de compartir los beneficios de los ataques cibernéticos, que podían ser pagados por Paypal a una cuenta de un familiar en Florida o en criptomonedas, según la fiscalía de EEUU.
El negocio prosperó hasta que ofreció una licencia por 500 dólares y 800 dólares al mes, según las opciones, a un confidente del FBI, y empezó la cacería de la policía estadounidense.
Así, el 16 de mayo de 2022, el Tribunal Federal de Primera Instancia del Distrito Este de Nueva York en Brooklyn, emitió la orden federal de arresto contra el médico de doble nacionalidad venezolana, Moisés Luis Zagala González.
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