Agregar Infobae enGoogle

Baños de hielo, compresión o suplementos: qué funciona realmente para recuperar los músculos tras entrenar

Una investigación de la Universidad de Bath revisó las técnicas más populares entre deportistas y concluyó que, si bien algunas atenúan el dolor, pocas logran restablecer la función del tejido de forma efectiva

Una revisión de la Universidad de Bath analizó las técnicas de recuperación más populares entre deportistas y concluyó que varias atenúan el dolor pero no restablecen la función muscular (Imagen Ilustrativa Infobae)

Quienes asisten al gimnasio con regularidad conocen bien las molestias que aparecen horas después de una sesión intensa. En busca de alivio, cada vez más deportistas recreativos adoptaron técnicas de recuperación muscular antes reservadas para atletas de élite: baños de hielo, prendas de compresión y suplementos nutricionales. Pero la ciencia advierte que varias de estas estrategias pueden resultar contraproducentes si se aplican sin criterio.

Una investigación del Centro de Nutrición, Ejercicio y Metabolismo de la Universidad de Bath, en Reino Unido, difundida por The Conversation, revisó las pruebas detrás de estos métodos. El trabajo del investigador Max Davis concluyó que, aunque muchas de estas prácticas atenúan la sensación de dolor, pocas consiguen restablecer la función de los músculos de forma efectiva.

PUBLICIDAD

Los baños de hielo alivian el dolor, pero pueden frenar el desarrollo muscular

Una infografía sintetiza los hallazgos de la Universidad de Bath sobre la eficacia reducida de los baños de hielo, las prendas de compresión y los suplementos para los músculos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La inmersión en agua fría —por debajo de los 15℃— se convirtió en una de las estrategias de recuperación deportiva más populares gracias a las redes sociales y al deporte profesional. Distintos estudios muestran que el frío extremo reduce la inflamación y puede disminuir las molestias musculares en un período de 24 horas.

Sin embargo, quienes recurren a esta práctica de manera habitual deberían considerar un riesgo importante. La inflamación que produce el ejercicio intenso no solo genera incomodidad: también activa los procesos de adaptación que permiten ganar masa muscular. Suprimir esa respuesta con regularidad podría limitar los beneficios del entrenamiento a largo plazo.

Según el análisis de Davis, los baños de hielo deberían reservarse únicamente para situaciones en las que la recuperación rápida sea imprescindible, como competencias consecutivas. Evitar las molestias a corto plazo puede significar sacrificar las ganancias futuras.

PUBLICIDAD

Las prendas de compresión ofrecen alivio percibido, no recuperación real

Un análisis encontró que estas vestimentas mejoran ciertos marcadores circulatorios pero difícilmente restauran la capacidad muscular (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otro recurso ampliamente extendido son las prendas de compresión, utilizadas después de entrenar con la promesa de mejorar la circulación, incrementar la irrigación hacia los músculos y reducir la hinchazón.

Un estudio evaluó su eficacia: un grupo recibió estas vestimentas y otro una pastilla placebo presentada como igualmente efectiva. Los resultados confirmaron que las prendas sí optimizaron la circulación y el riego sanguíneo, a diferencia del placebo.

No obstante, que esos cambios fisiológicos se traduzcan en una mejora concreta del rendimiento es otra cuestión. Los datos indican que estos accesorios inciden en ciertos marcadores de recuperación, pero difícilmente restablecen la capacidad muscular de forma directa. Su principal beneficio radica en que la persona se siente mejor recuperada, aunque sus músculos no lo estén del todo.

Suplementos deportivos, promesas que la ciencia no siempre acompaña

La investigación del nutricionista Max Davis señala que los aminoácidos de cadena ramificada son menos eficaces que la proteína completa, y que los datos sobre omega-3 para la recuperación muscular siguen siendo dispares (Imagen Ilustrativa Infobae)

El mercado de suplementos nutricionales para deportistas mueve cifras millonarias con productos que aseguran reducir el dolor y acelerar la reparación muscular. Sin embargo, no todos cumplen lo que ofrecen, y algunos aportan menos de lo que su precio sugiere.

La proteína de suero cuenta con respaldo científico moderado: estimula la síntesis de proteínas musculares, aunque su capacidad para aliviar las molestias resulta inconsistente. Los aminoácidos de cadena ramificada (BCAA, por sus siglas en inglés) mostraron ser menos efectivos que las fuentes completas de proteína, ya que la reparación muscular requiere todos los aminoácidos esenciales. Los especialistas recomiendan priorizar la comida real antes que las cápsulas.

El jugo de cereza ácida, un suplemento más reciente, presenta resultados algo más alentadores. Rico en polifenoles con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, los indicios preliminares sugieren que puede atenuar el malestar post-entrenamiento y contribuir a restaurar la fuerza. Los suplementos de omega-3 (aceite de pescado), en cambio, arrojan datos dispares.

El investigador de la Universidad de Bath destaca que todos estos nutrientes pueden obtenerse a través de una alimentación equilibrada. Las pruebas más sólidas sobre recuperación muscular apuntan a lo fundamental: descanso adecuado, buena nutrición y sueño de calidad. La recuperación, en definitiva, no puede embotellarse ni venderse.

PUBLICIDAD